"Yousif y yo somos amigos, pero tuvimos una pelea cuando él agarró mi pelota y me empujó”, refirió Ahmed, un niño iraquí. A los siete años es muy fácil tener una pelea. Yousif y Ahmed solucionaron su problema gracias a un curso sobre construcción de la paz celebrado en su colegio.

Después de tanta violencia, Caritas está tratando de garantizar que la apertura al diálogo comience pronto en Irak.

“Es importante enseñarles a los niños lo que es la paz. Después de todas estas guerras, crisis y asesinatos, los niños sufren de problemas nerviosos y han comenzado a jugar juegos violentos”, afirmó un miembro del personal de Caritas.

El curso de construcción de la paz se llevó a cabo en un colegio de enseñanza primaria de Bagdad, en torno al período de Navidad, para mejorar la coexistencia entre niños musulmanes y cristianos. En este marco, se organizaron talleres en los que se contaban cuentos para niños, con el fin de ayudarles a entender el concepto de paz.

“Es muy importante tomar la iniciativa antes de que se plante la semilla de la guerra. Queremos construir sociedades basadas en la paz”, afirmó Caritas Irak.

Caritas está comprometida en trabajar por la paz, afrontando las causas profundas del conflicto y ofreciendo la posibilidad de cicatrización de las heridas y la reconciliación.

La violencia en Kenia, el Congo, Georgia y Sri Lanka se intensificó. Los progresos en Afganistán y Tierra Santa se estancaron. Siendo un organismo que lleva adelante una labor de incidencia a nivel comunitario, nacional e internacional, Caritas trabajó infatigablemente para negociar la paz entre los pueblos.

En abril, el delegado de Caritas ante las Naciones Unidas en Nueva York, Joseph Donnelly, se reunió con otros miembros de organizaciones internacionales católicas encargadas de la consolidación de la paz en la Universidad de Notre Dame, en los Estados Unidos, para reflexionar sobre las dimensiones teológicas, éticas y prácticas de la labor de la Iglesia en las esferas de la prevención y la resolución de los conflictos, así como la reconciliación después del conflicto.

Hace cuatro decenios, el Papa Pablo VI dijo proféticamente: “El nuevo nombre de la paz es desarrollo”. Los países pobres tienen cuatro veces más probabilidades de sufrir un conflicto grave, que los países más desarrollados. Cuarenta años después, estamos aún esperando un verdadero desarrollo.