“Es una situación de violencia tras otra. Las personas que conocí de niños ahora han crecido y se han convertido en víctimas” afirmó la Hna Maria*, una empleada de Caritas en primera línea en la incesante guerra de Colombia. Mientras que muchas guerras terminan y dan una oportunidad para que la paz se arraigue y crezca, la guerra de Colombia dura desde hace más de cuarenta años.

Prestando servicios en una Caritas local, en Colombia meridional, la Hna. María colabora con las personas que viven esta guerra y necesitan ayuda cotidiana. Se trata de personas que han perdido sus hogares, a causa de la violencia y que necesitan ayuda para encontrar un refugio y dinero suficiente para vivir. Las personas que han sido heridas por minas de tierra necesitan apoyo moral y ayuda con el sistema jurídico. Las personas necesitan a alguien sólido en quien apoyarse mientras tratan de rehacer sus vidas.

“Cuando uno tiene un hermano o hermana que tiene un dolor, tiene que hacer algo para tratar de aliviarlo”, afirmó la Hna. María. Para ella, la compasión es fundamental en su labor. A la Hna. María a embarga la tristeza cuando habla de los niños víctimas de la guerra.

Caritas trata de ayudar a los niños para que expresen sus temores mediante actividades creativas como la confección de máscaras que pueden utilizar en los juegos de roles, a fin de dar voz a emociones que, de lo contrario, no podrían expresar.

La ayuda de la comunidad internacional es una manera de polarizar la atención hacia la guerra en Colombia. Caritas promovió la realización de un examen de alto nivel sobre la vulnerabilidad de los desplazados internos (PDI) en Colombia, en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York, con delegaciones de Caritas Colombia y CRS (uno de los miembros de Caritas en Estados Unidos).

*Nombre cambiado