Looking to the example set by Romero, Caritas and the Church continue to take a stand against injustices throughout the world

Las palabras y hechos de Óscar Romero siguen inspirando la labor de Caritas Internationalis, decenios después de su asesinato en El Salvador.

Mons. Romero, Arzobispo de San Salvador, murió de un balazo mientras celebraba misa, en una capilla cerca de su catedral, el 24 de marzo de 1980, tras haber criticado reiterada y abiertamente las violaciones de los derechos humanos en su país.

Las organizaciones Caritas de todo el mundo piensan en Romero cuando tratan de construir un mundo en que no existan la pobreza y la injusticia deshumanizadoras y en el que se respeten los derechos de todas las personas.

El Presidente de Caritas Internationalis,  S. Em. Óscar Andrés Cardenal Rodríguez Maradiaga, afirma: “Recuerdo claramente mi primer encuentro con Monseñor Romero. Llevaba apenas tres meses de obispo cuando la Conferencia Episcopal de Honduras me envió, como su representante, a una conferencia sobre la Devoción al Corazón de Cristo, en Santo Domingo, República Dominicana. Era en marzo de 1979, exactamente un año antes de su muerte.

“Me sentí conmovido por su profunda piedad, sencillez y humildad. Hoy, muchos años después, debo reconocer que no tenía idea de hallarme en presencia de alguien que iba a convertirse en el más famoso salvadoreño de la historia de ese país hermano, y—si me permiten esta audaz declaración—quizá el mártir más querido del siglo XX. Es un ejemplo para numerosos obispos que se empeñan en aceptar los grandes desafíos, que nos plantea el comienzo de este milenio, siendo fieles a Dios”.

El Salvador estaba en manos de un régimen opresivo y brutal, cuando Romero fue nombrado Arzobispo de San Salvador, en 1977. Aunque inicialmente no dio a conocer abiertamente sus posiciones en su nueva función, comenzó a impugnar el status quo inmediatamente después de que su amigo, el Padre Rutilio Grande, fuese asesinado, tras criticar las violaciones de los derechos humanos en el país y apoyar los derechos de los agricultores y campesinos.

Desde ese momento hasta su muerte, Romero se convirtió en un defensor incondicional de los derechos de la población salvadoreña, especialmente de los pobres y excluidos, denunciando en sus sermones la pobreza y la injusticia social y suplicando a las autoridades de su país, para que pusieran fin a la tortura, los secuestros, los asesinatos y la represión.

Mons. Romero, en un editorial publicado en el semanario Chaparrastique, del que era Director, escribió: “Esta es la verdadera Caritas. La que no se conforma sólo con alimentar a alguien, impulsado por el noble entusiasmo de ayudar en una situación de emergencia, sino la que, mirando a un futuro mejor, también enseña al pobre el modo de trabajar para ganarse la vida con dignidad”. (10 de julio de 1965)

Siguiendo el ejemplo de Mons. Romero, Caritas y la Iglesia siguen adoptando una posición contra las injusticias en el mundo: desde el aumento de la desigualdad social y la pobreza, pasando por la opresión violenta y los abusos, hasta las estructuras que excluyen a los pobres y los vulnerables.