Una guerra que dura cuarenta años, millones de vidas destrozadas por las ejecuciones, los desplazamientos, los secuestros, las minas de tierra y tanto miedo.
Ésta es Colombia y en este lugar trabaja Caritas, asegurando que: “La paz es posible”.
Caritas está aquí para el pueblo colombiano, con su ayuda material y moral. Caritas también ejerce presiones, ante el Gobierno y la comunidad internacional, sobre la cuestión de la paz en Colombia.
La paz es posible, no es sólo el lema de una campaña de Caritas, es también nuestra esperanza para el futuro de este rico y variado país, que podría ofrecer tanto a los colombianos.
Caritas ha exhortado al Gobierno colombiano para que respete su compromiso internacional ante aquellos que han perdido sus casas. El Gobierno colombiano tiene que garantizar también la defensa de los derechos de los grupos más vulnerables, como las mujeres, los niños y las poblaciones indígenas.
Caritas dice que hay que investigar los delitos generalizados cometidos en Colombia, como las ejecuciones extrajudiciales, así mismo hay que garantizar la independencia del poder judicial y la libertad de expresión.
Aquí encontrarán dos relatos de personas que viven desarraigadas por la guerra en Colombia. Con la ayuda de Caritas, pudieron hacer frente a las dificultades cotidianas, con renovada esperanza.
El empoderamiento en Colombia
Cuando la guerra de Colombia llegó al pueblo natal de Eva Mape y explotó el bloque de apartamentos en el que estaba el suyo, ella se dio cuenta de que había llegado el momento de irse. Su relato reitera el de millones de colombianos que, en los últimos 45 años, han vivido en el terror de una guerra entre el Gobierno, los rebeldes y los paramilitares.
Vivir sin miedo
Para algunas personas, entre las certezas de la vida no figura la seguridad de un hogar. La lucha en Colombia entre las fuerza rebeldes, paramilitares y gubernamentales, durante más de 45 años, ha obligado a millones de personas a abandonar sus hogares, buscando seguridad.