Martin Mande in an exercise to teach children of peace and how to deal with conflicts.

Credits: Caritas

Hace cinco años, Martin Mande escapó tras la mayor guerra registrada en la reciente historia de África. Ahora él trabaja arraigando la paz entre los jóvenes de su país de adopción, Sudáfrica.

En su país natal, la República Democrática del Congo, país destrozado por la guerra, el Sr. Mande trabajaba como activista y ayudaba a los niños soldados a reinsertarse en la sociedad. Fue torturado y acosado por defender a los niños soldadosy terminó en la cárcel.

Como refugiado en Pretoria, decidió usar sus estudios en pedagogía y sociología para abordar el tema de los conflictos entre los jóvenes. Se ha unido al movimiento juvenil Xaveri y ha empezado a utilizar el Manual de construcción de paz de Caritas, con el fin de enseñar a los niños a vivir y crecer juntos.

“En Sudáfrica, hay muchos niños huérfanos de padre, de madre, o de ambos. Algunos niños no quieren estar con otros niños, porque se sienten llenos de rabia y frustración. Otros viven en hogares conflictivos. La violencia ocupa gran parte de nuestras vidas y parece ser un método utilizado corrientemente para resolver problemas”, nos cuenta Mande.

Unos 180 jóvenes, entre 6 y 18 años, son el punto de enfoque del programa de construcción de paz. Son chicos sudafricanos y de otros países, como Zimbabue, Congo, Sudán, Ruanda, Burundi y Somalia.

Una oleada de ataques xenófobos, registrados el año pasado en Sudáfrica, pusieron en evidencia las tensiones existentes entre la población local y los inmigrantes. Parte del trabajo del Sr. Mande consiste en afrontar el incipiente conflicto étnico entre los jóvenes.

“Tratamos cuestiones como el conflicto entre los niños locales y los extranjeros. Ayudamos a los niños a trabajar juntos, por ejemplo organizamos una colecta de beneficencia y, para ello, todos los niños juntos reúnen ropa vieja, para distribuirla luego entre los necesitados”, nos cuenta el Sr. Mande.

Él dice que utilizan la parte del manual que se refiere a la definición del conflicto y sus relaciones con la cultura y los niños, para estudiar asuntos conflictivos. Luego hacen ejercicicos para ayudar a los niños a identificar su grupo, indicar cómo se origina un conflcito y se define el poder.

El Sr. Mande dice que el manual ayuda a construir puentes, para superar diferencias culturales, étnicas, raciales y linguísticas, ofreciendo a los niños la posibilidad de interrogarse sobre su creencias y acciones sobre estos temas y discutir, en un ambiente constructivo.

Las prácticas del manual de construcción de paz ofrecen a los muchachos las bases para echarse amigos y afrontar conflictos. A veces se usan marionetas y teatro para hacer que el tema de la paz sea más accessible a mentalidades jóvenes, antes de que se vean atrapadas en viejas tesiones.

“Es fácil encontrar entre estos jovenes comportamientos agresivos y autodestructivos, que incluso pueden provocar suicidios o conductas peligrosas, como la drogadicción”, dice el Sr. Mande.

Actividades como excursiones a un parque o campamentos les aseguran que los chicos reciban atención de los adultos, de la cual podrían carecer en casa, y les facilita una canalización para sentimientos reprimidos.

El Sr. Mande dice que, a la larga, el programa de construcción de paz tiene como meta demostrar la manera en que el ser humano puede entablar un diálogo con otro ser humano. “La paz es la meta, el futuro de todos nuestros pasados. Es el único polo de atracción que debe tener la humanidad, para poder encontrar su verdadera identidad”, dice el Sr. Mande.