
Agnes Jogarani lost her son in Sri Lanka’s war, which has been raging for over 25 years and in which an estimated 70,000 people have been killed.
Credits: Caritas Sri Lanka
La población de Sri Lanka muere a centenares cada día, incluyendo a niños y bebés. Otras muchas personas han sido desalojadas de sus hogares, hasta 12 veces. Están atrapadas en una guerra civil que se lleva prolungando durante décadas. El conflicto ha robado al país la posibilidad de ser una joya de la economía y el turismo, en la region. Y ha sembrado la desarmonía entre la población.
Agnes Jogarani perdió a su hijo en la guerra de Sri Lanka, que lleva bramando durante más de 25 años y en la que se estima han muerto unas 70.000 personas. Ella perdió también su casa, y su familia terminó en la miseria, a causa de la violencia, a medidos de los años 80: “El conflicto y, como consecuencia del mismo, la pobreza me han aislado a mí y a mi familia, en la sociedad. Ha sido una experiencia muy traumática para mí y mis cinco hijos”, dice la Sra. Jogarani.
Un día, los animadores de la paz de Caritas fueron a Sampalthivu, la aldea donde vivía la Sra. Jogarani, que se había reasentado cerca de Trincomalee. Como consecuancia de su asentamiento, intentaron animarla a participar en las sesiones de asesoramiento. Al principio ella era reacia pero, al final, el personal de Caritas, que seguía visitándola regularmente, la convenció a hacerlo. “Tuve que desplazarme en 1985 y 1990 y me sentía my estresada, a causa de las pérdidas y constante violencia”, recuerda la Sra. Jogarani.
Una vez que la Sra. Jogarani recibió asesoramiento, el personal de Caritas la convenció para participar en las actividades de capacitación en construcción de paz. Ella decidió que, después de tanta guerra en su vida, quería concentrarse en encontrar una manera de vivir en armonía con ella misma y los demás.
El personal de Caritas enseñó a los aldeanos la coexistencia pacífica y promovió la sensibilización sobre la comunicación no violenta. Se utilizaron actividades de construcción de paz, para enseñar a los aldeanos a reconstruir sus vidas.
“Después de las sesiones de capacitación, yo pude transformar mi mente, para pensar positivo sobre la vida y la coexistencia en la sociedad”, dice Jogarani.
Ella trabaja ahora por la paz en su aldea y dirige un grupo de trabajo denominado “Rosa Blanca”. Ella usa la capacitación en construcción de paz que pudo recibir, para ayudar a otras muchas personas a cambiar sus vidas, con un comportamiento no violento y una coexistencia pacífica. Ella dice que la capacitación ha provocado cambios postitvos en su vida. Además de ayudar a otras personas a vivir con la guerra de Sri Lanka, la Sra. Jogarani tiene dos trabajos: ayuda a preparar el almuerzo para los niños de un colegio y también trabaja en una granja de cebollas.
Caritas también le facilita dinero todos los meses, para que pueda mandar al colegio a su hija. Mandando a los niños de Sri Lanka al colegio y enseñando a los adultos a construir la paz, se espera que cada vez sufra un menor número de niños en Sri Lanka.