
Fr Raed Abusahlia started the Olive Branch Fund which has helped to build the elderly home and to support schools in Taybeh
Credits: Caritas
No está lejos de Ramallah la pequeña aldea de Taybeh, que se distingue a lo lejos como un nido sobre la cima de una colina rocosa y que, en poco tiempo, se está convirtiendo en un modelo poco usual de éxito económico en Cisjordania, porque ahora sólo una tercera parte de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.
La fuente del ingenio económico de Taybeh se debe directamente a un hombre: el P. Raed Abusahlia, el párroco católico de esta aldea completamente cristiana.
“La situación es mucho mejor aquí, si la comparamos a otros sitios. Aquí intentamos encontrar soluciones”, dice el P. Raed. Según el párroco, es cierto que numerosas personas, tanto musulmanas como cristianas, en otras comunidades de Cisjordania han tenido que emigrar a causa de una situación política y económica casi insostenible, en los territorios ocupados palestinos. En los años 1960, la aldea contaba con una población de 3.400 habitantes, mientras el número hoy es de unos 1.300.
“Ése es nuestro gran reto. ¿Cómo conseguir que la gente se quede? Porque con cada habitante que se marcha, nosotros somos más débiles. Por este motivo, tenemos que darles un motivo para quedarse. Si la gente puede tener un trabajo, una vivienda y una familia, entonces se queda. Es necesario asegurarnos de que creamos esas posibilidades aquí”, asegura el P. Raed.
Hace cuatro años, el P. Raed tuvo la primera idea de iniciar una serie de pequeños negocios en Taybeh. “Obviamente la población local es muy pobre. Por eso, un año, cuando llegó el momento de pagar la matrícula escolar, les dije a los aldeanos que podrían pagarme con su aceite de oliva. La matrícula de cada uno de los estudiantes era de seis barriles de 16 litros de aceite al año. Al final, me encontré con 800 galones de aceite de oliva en la puerta del colegio”, dice el P. Raed.
Y entonces pensé, ¿por qué no vender lo que tenemos?, recuerda el P. Raed. En Taybeh y otras aldeas de los alrededores hay unos 30.000 olivos.
Algunos años antes, Jordania cerró sus mercados a las importaciones de aceite de oliva, con el fin de proteger a sus propios productores. Por ello, el mercado para el aceite de Taybeh se reducía a pocos compradores de Jericó y Jerusalén. La escasa demanda redujo el precio a la mitad. Muchos agricultores, que también padecían los efectos económicos de la Segunda Intifada, que comenzó en 2000, y las sucesivas medidas de seguridad de Israel, ya ni siquiera se molestaban en cosechar las aceitunas.
Permitiendo a los aldeanos pagar las matrículas escolares con la producción de oliva, el P. Raed ofreció al producto un valor renovado.
A través del
Fondo rama de olivo (Olive Branch Fund), que él mismo creó, el P. Raed firmó en 2003 un acuerdo con un consorcio denominado Alter Eco, que distribuye con comercio ecuo el aceite de Taybeh a más de 2.500 supermercados e hipermercados de toda Francia. El aceite de Taybeh se puede comprar en Carrefour, por ejemplo. Y también se fabrica un fertilizante.
Además, el P. Raed ha negociado la exención fiscal de hasta 3000 toneladas al año del aceite de Taybeh. Y ahora también estamos mejorando la calidad de nuestro producto, los hacemos constantemente” asegura el P.Raed.
Trabajando estrechamente con una ONG italiana denominada “Coltiviamo la pace” y con la Archidiócesis de Florencia, la ciudad ha comprado un nuevo lagar, con el fin de incrementar y mejorar la producción de aceite.
El aceite también lo utiliza la red internacional de Caritas en su campaña “Lámparas de paz para Tierra Santa”. En un taller de artesanos de la cerámica de Taybeh se fabrican las lámparas a mano. La meta es conseguir que haya al menos una lámpara en 100.000 iglesias, en los cinco primeros años. Este negocio significa empleo para 20 personas de Taybeh.
El P. Raed ha empezado a trabajar también con las mujeres de la aldea, que venden maftoul, popularmente considerado el “cous-cous palestino”, pero que en realidad está hecho con bulgur, trigo tostado, y harina en lugar de sémola. Veinte mujeres trabajan ahora en casa para ayudar a la economía familiar y éste es otro factor que contribuye al ulterior desarrollo de Taybeh.
“Este año esperamos obtener nuestras primeras ganancias con el aceite de oliva”, dice el P.Raed, una vez amortizados los costes iniciales.
Además, con fondos de Caritas Jerusalén, la comunidad de Taybeh ha podido apoyar y renovar un centro médico que ofrece sus servicios a unas 20.00 personas de toda la región. El centro medico ha sido ampliado este año, con la ayuda de Caritas. El Fondo rama de olivo (que ahora es una Fundación) ha ayudado también a construir el hogar para la tercera edad, la escuela de enfermería, los colegios de enseñanza primaria y secundaria del pueblo. Unos 500 niños - cristianos y musulmanes, también de las aldeas vecinas y que estudian juntos - están matriculados en los colegios, que ofrecen trabajo a 32 personas. En total, las iniciativas locales ofrecen empleo a unas 80 personas de Taybeh, o sea, un cuarto de la población activa.
“El espíritu que nos anima es no querer que los palestinos sean mendigos profesionales para siempre. No queremos depender de la caridad y solidaridad de los demás. Queremos y podemos sobrevivir con dignidad, con nuestro propio ingenio. Tenemos que resistir, pero tenemos que resistir de manera inteligente”, concluye el P. Raed con una abierta e casi maliciosa sonrisa.