
Caritas in Sri Lanka continues to work for a just peace.
Credits: Caritas Sri Lanka
A principios de 2009, los 25 años de conflicto entre los rebeldes tamiles y el gobierno de Sri Lanka llegaron a un sangriento final. Hasta 250.000 persones se vieron atrapadas entre las dos facciones en las etapas finales de la guerra.
Caritas fue una de las pocas agencias de socorro a las que se les dio autorización para trabajar en la zona de combate durante los enfrentamientos. El personal de Caritas Sri Lanka (SEDEC) se mantuvo junto a la gente, soportando meses de bombardeos y penurias diarias. Ahora que los combates han terminado, Caritas está trabajando con la población afectada suministrando ayuda; pero también está ayudando a promover un mejor entendimiento entre los habitantes del país.
“Los niños son víctimas de esta absurda, monstruosa guerra étnica. No debemos dividirlos”, dijo el personal de Caritas Sri Lanka. En octubre, Caritas organizó una celebración del Deepavali, el festival de las luces, para niños ex-soldados hindúes y cristianos en un centro de rehabilitación operado por el estado.
Doscientas personas, incluyendo soldados budistas y niños hindúes y cristianos se unieron a las celebraciones. Niños vestidos de vivos colores cantaron canciones tamiles, compartieron golosinas e intercambiaron regalos. Los soldados budistas también se unieron a los niños en un almuerzo tradicional, servido en hojas de banano. Motivando al diálogo y fomentando reuniones entre los jóvenes, Caritas esperaba crear un puente para el futuro, un puente para cerrar las divisiones étnicas y religiosas.