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No hay felicidad en el hogar para los inmigrantes en el Líbano
![]() 2006 con Israel. Ella dejó su patria, Filipinas, para trabajar como empleada doméstica con una familia. La guerra le produjo temor a Aneesa y pronto quiso regresar a su país. Como no era fácil regresar, Aneesa tuvo que permanecer con la familia que le había sido asignada por la agencia. Muy pronto, sus empleadores comenzaron a maltratarla. “El hombre me daba bofetadas e incluso me tocaba. Quería saber si era virgen y soltera. Le rogué que no me tocara, pero era muy fuerte y yo estaba asustada”, dijo Aneesa. Con el pasar del tiempo, la lista de los abusos aumentaba. A Aneesa la patearon, la quemaron y la dejaron desnuda en la intemperie. Sus empleadores la devolvieron a la agencia. La agencia no la envió de regresó a su país, pero informó al Centro de Migrantes de Caritas Líbano de los abusos. Las autoridades iniciaron una investigación. Aneesa fue llevada a un hospital con quemaduras graves. Luego, cuando le dieron de alta, Caritas la llevó a un hogar seguro. Además, le ayudó a entablar un proceso contra sus empleadores por maltrato grave y a reclamar el sueldo que le debían. Caritas le dio a Aneesa alimentos, ropa, asistencia médica, asesoramiento, ayuda legal y apoyo en general, a fin de que pudiera recuperarse de los abusos sufridos. |
![]() RESOURCESInforme Anual 2010El modo en que Caritas trabaja: Mujeres y migraciónDescripción del EquipoMigration calendar 2011 El compromiso en la lucha contra la trata de seres humanos Declaración de Caritas Internationalis para las Consultas anuales de ACNUR – ONGs 2010El Derecho a la Salud para Niños Migrantes
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