A mediados de 1990, la trata de seres humanos se convirtió en un problema muy grave y complicado en los países de Europa oriental y central, entre ellos en Bosnia y Herzegovina.

Con la caída del comunismo, las mujeres de Europa central y sudoriental fueron el principal objeto de comercio, en el mercado de la trata de personas de la región, principalmente con fines de abuso sexual. Cuando terminó la guerra, Bosnia y Herzegovina tuvo que afrontar, por primera vez, este problema. Además era muy difícil de resolver, por la carencia de un marco jurídico que reconociera este delito, como forma transnacional de crimen organizado. Por otra parte, no se conocía suficientemente el problema. Al principio, Bosnia y Herzegovina se distinguió por ser un país de tránsito hacia Europa occidental, pero también un destino para las mujeres procedentes de Europa central y sudoriental.

Según los últimos datos que tenemos a disposición, el número de víctimas de la trata de personas, con nacionalidad de Bosnia y Herzegovina, va en aumento. La comunidad internacional y las ONG fueron las primeras que se ocuparon del problema de la trata de seres humanos en 2000. El Gobierno de Bosnia-Herzegovina se unió en la promoción de medidas encaminadas a prevenir la trata de personas. Sucesivamente, se adoptaron medidas jurídicas, administrativas y de funcionamiento. La mayoría de ellas se incorporaron en el primer plan de acción de 2001. En 2003, el Consejo de Ministros tomó la decisión de establecer una oficina nacional de coordinación y estructuras para la lucha contra la trata de seres humanos y la emigración ilegal.

Caritas Bosnia y Herzegovina se unió a las iniciativas, participando activamente en programas encaminados a prevenir la trata de seres humanos. La trata de personas, especialmente mujeres y niños, es traficar con el sufrimiento y la ingenuidad de los seres humanos y representa uno de los mayores delitos de nuestra época. Como ejemplo, se pueden citar la prostitución forzada, el trabajo doméstico no remunerado, el cuidado de niños, el cuidado de ancianos, el trabajo ilegal, la residencia forzada, la esclavitud del deudor, las falsas adopciones, el turismo y diversión sexuales, la pornografía, la mendicidad y la venta de órganos humanos.

Caritas y el Gobierno de Noruega, en colaboración con Catholic Relief Services, prestan apoyo financiero a la lucha contra la trata de seres humanos en Bosnia y Herzegovina.

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