
Caritas is in the second phase of its recovery programme which includes planning to help rebuild schools , community centres and houses in a long-term project.
Credits: Caritas
Caritas está planeando ayudas para la reconstrucción de colegios, centros comunitarios y viviendas, en un proyecto a largo plazo, tras el fuerte terremoto registrado, en la región central de Italia, el pasado 6 de abril.
Siete semanas después del sisma, de 6,3 grados magnitud, que azotó la localidad medival de L’Aquila, provocando la muerte de 300 personas y dejando a decenas de miles sin techo, Caritas está ahora en la segunda fase de su programa de recuperación.
Algunas Caritas diocesanas italianas han enviado delegaciones a L’Aquila y dichas organizaciones se han “hermanado” con barrios de la ciudad u otros municipios afectados.
Unos 1.400 voluntarios están trabajando en el hermanamiento, asegurando de este modo una presencia a largo plazo en las comunidades, así como una continuidad en las zonas de evalución, sumistro de ayuda y asesoramiento.
Caritas está estudiando las neceisdades de las comunidades, para la recontrucción de sus vivienda y sus vidas. Además de las reconstrucción de los edificicos ya existentes, Caritas tiene prevista la construcción de centro comunitarios, junto con viviendas subvencionadas para ancianos y personas económicamente vulnerables. Los proyectos se centran en la zona de Paganica-Onna y se estima que las obras serán terminadas en octubre de 2010.
Pocas horas después del terremoto, en el que la sede de Caritas L’Aquila’s quedó destruida, Caritas creó un centro de coordinación, desde el que pudo empezar la distrubución de alimentos, ropa, comidas calientes y medicamentos. Así mismo, pudo facilitar servicios de asesoramiento y apoyo. Por otra parte, las autoridades locales pidieron a Caritas que se ocupara, en modo especial, de la poblacion inmigrante de la ciudad.
La plantilla del personal de Caritas L’Aquila, que era de 15 personas, se vio aumentar de hasta 300 personas, porque fueron llegando a la zona voluntarios procedentes de toda Italia.
El terremoto, que se produjo en las primeras horas de la mañana, arrasó numerosos edificios y provocó graves daños al patrimonio artístico del L’Aquila. Unas 60.000 personas tuvieron que vivir en tiendas de campaña, porque la catáftrofes destruyó, o causó graves daños a, la propia vivienda, hasta el punto que muchas tuvieron que esperar la evalución oficial de expertos, que declararan que sus hogres eran habitables de nuevo.