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Las buenas palabras y pocas medidas del G8
09 July 2009 Las buenas palabras y pocas medidas del G8
09 de julio de 2009
El comunicado de prensa del G8 sobre la economía mundial, el cambio climático y la ayuda humanitaria, contiene muchas buenas intenciones, pero declaraciones concretas insuficientes.
Caritas ha desglosado el lenguaje de las negociaciones para comprobar la solidez de los anuncios de las naciones ricas.
ANÁLISIS DEL COMUNICADO La ayuda Sobre la ayuda, el G8 ha reiterado su empeño con las promesas de 2005, sobre duplicar la ayudar a África para el 2010, pero considerando el fracaso de Italia y Francia, que no respetaron previas promesas, somos escépticos y dudamos del significado de ésta. Intentando mejorar la distribución, el Reino Unido ha conseguido un acuerdo marco para el rendimiento de cuentas, que será publicado todos los años, indicando si los países del G8 están respetando sus promesas previas. Esperamos que eso implique que el G8 no vuelva a esquivar sus responsabilidades, ni a romper sus promesas. El cambio climático El comunicado sobre el cambio climático muestra señales de progresos, respecto a declaraciones precedentes, pero son terriblemente lentos. Por primera vez, los más ricos del mundo acordaron que sería pertinente que la media de las temperaturas mundiales no subiera más de 2 grados. Este es el nivel que, según los científicos, no debemos superar con el fin de evitar un cambio climático peligroso. También acordaron que los países ricos deberían intentar reducir sus emisiones de hasta el 80% para el 2050, con el fin de conseguir ese objetivo. Sin embargo, vacilaron crucialmente sobre la línea base del 1990 para estas reducciones, algo esencial si queremos que sean significativas. Lo más decepcionante fue el completo fracaso del G8 al no facilitar un liderazgo en finanzas, o en el acceso a la tecnología necesaria, que habría que ofrecer, para alcanzar algunos de estos objetivos. En la actualidad, los países en vías de desarrollo no están dispuestos a sentarse en una mesa de negociaciones de la ONU, porque consideran injusta la pretensión de que ellos carguen con la financiación de su adaptación al cambio climático y orienten sus economías a sistemas más ecológicos. Es de vital relevancia que el Presidente Obama, siendo también Presidente del Foro de las Grandes Economías, pueda acelerar hoy los progresos y ya nos queda poco tiempo. La economía y el sector privado Se dijeron tantas buenas palabras sobre la reforma de la economía: ¿quién no quiere un crecimiento “más fuerte, verde, exhaustivo y sostenible”? Y se han listado todas las áreas esenciales para conseguirlo: los reglamentos, la anti-corrupción, los impuestos, el comercio, las inversiones, las innovaciones y, de nuevo, se dijeron tantas cosas apropiadas. Sin embargo, no se detalla la manera de poner en práctica estas buenas intenciones. Y hay grandes suposiciones sobre la manera en que pueden ser realizadas. Por ejemplo, es una gran suposición la idea que las inversiones extranjeras aportan transferencia de tecnología, y que eso sea apropiado y asequible. Además, muchas de las herramientas gubernamentales utilizadas para incentivar la transferencia de tecnologías se verán contrarrestadas por acuerdos de libre comercio y otras convenciones internacionales estipuladas, con frecuencia, con estos mismos países del G8. Es estupendo que el G8 haya acordado principios de sana macroeconomía y marcos reguladores para el sector privado. También recibimos con satisfacción las referencias a la agenda del trabajo decente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que estipula una serie de normas para el empleo sostenible que protegen los derechos humanos. Sin embargo, ¿ahora habrá un seguimiento de esas normas? No será suficiente confiar en la RSC y en normas voluntarias, para estar seguros de que los negocios sean responsables. La corrupción El G8 ha demostrado reconocer que los países desarrollados deben desempeñar un papel en combatir la corrupción y no es algo que tenga lugar en los países en vías de desarrollo. Más específicamente, es positivo que exijan una ratificación de la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC), que principalmente destaca la necesidad de un mecanismo de revisión que sea eficaz, transparente y exhaustivo. También es oportuno el compromiso de denegar puertos seguros a personas corruptas. Joanne Green es Directora de Políticas en CAFOD, el miembro de Caritas en Inglaterra y Gales. Para más información & intrevistas del G8: Pascale Palmer ppalmer@cafod.org.uk+44 7823 555 642 |
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