Heavy monsoon rains, especially in the three districts of Batticaloa, Trincomalee and Amparai in the East, have affected over a million people.

Credits: Caritas Sri Lanka

Caritas ayudará a unas 100.000 personas en Sri Lanka, que se han visto damnificadas por la peor catástrofe natural que se haya registrado en el país, desde el tsunami de 2006.

Las intensas lluvias monzónicas, que azotaron los tres distritos orientales de Batticaloa, Trincomalee y Amparai, han afectado a más de un millón de personas. También se han producido daños en el norte y centro del país. En algunas zonas, incluso los campamentos provisionales instalados para los afectados se han inundado.

“Hay dificultades de acceso a algunas áreas y la población está atrapada allí. Los ríos se están desbordando, los diques se están rompiendo y las carreteras más importantes no pueden ser utilizadas. Se esperan nuevas precipitaciones en los próximos días”, dice el P. George Sigamoney, Secretario General de Caritas Sri Lanka.

En la actualidad, Caritas Sri Lanka está ayudando a unas 75.000 personas, con la distribución de alimentos cocinados, agua potable segura y asistencia médica.

Se lanzará una llamada de emergencia para ayudar a unas 25.000 personas de Jaffna, Batticaloa, Trincomalee, Kandy, Badualla y Anuradhapura. Se distribuirán paquetes de alimentos con arroz, harina, pescado seco, azúcar, jabón y otros artículos alimentarios.

Unas 850 familias recibirán material esencial para la construcción de refugios provisionales. Será una prioridad facilitar ayuda a ancianos, discapacitados y mujeres que sean cabeza de familia.

El conflicto de Sri Lanka se prolongó durante unas 3 décadas, hasta mayo de 2009. A causa de los enfrentamientos, centenares de personas se desplazaron y numerosas propiedades registraron daños. La mayor parte de las infraestructuras del norte quedaron completamente destruidas.

En los programas de rehabilitación de Caritas, para las zonas que fueron escenario de enfrentamientos, se incluyen refugios adecuados, con las necesarias instalaciones hídrico- sanitarias y medios de sustento para las familias que perdieron sus casas y se vieron afectadas por la guerra.

“En la zona nordeste, centenares de agricultores comenzaron a cultivar de nuevo los campos tras la guerra. Sin embargo, sus esfuerzos parece que fueron vanos, porque las lluvias siguen destruyendo los arrozales. Así mismo, muchas viviendas de nuestro programa de vivienda han registrado daños, con las riadas”, dijo el P. Sigamoney.

Así mismo, el P. Sigamoney está preocupado por las repercusiones que las inundaciones puedan tener en los precios de los alimentos: “Millares de acres de arrozales, que tendrían que estar listos para la cosecha en pocas semanas, han quedado ahora destruidos. Eso provocará carestía y los precios de los alimentos se dispararán. Para los pobres será todavía más difícil el acceso a los artículos alimentarios de primera necesidad”.

Para más información, pueden ponerse en contacto con Anne-Sophie Legge al +39 06 69879757/+39 335 82 34 233 ó legge@caritas.va