CRS/Caritas USA AidsRelief Haiti chief of party, Anna van Rooyen, talks with doctors at St. Francois de Sales hospital in Port au Prince, Haiti

Credits: Lane Hartill/Catholic Relief Services

En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, Caritas pide mayores inversiones para ayudar a las poblaciones a prepararse a las catástrofes.

La conmemoración del 19 de agosto, como Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, es una ocasión para que la comunidad humanitaria renueve su compromiso de ayuda a las personas más vulnerables, que sufren en todo el mundo. También es un día dedicado a rendir homenaje a los cooperantes. Caritas afirma que aunque los cooperantes facilitan ayuda muy útil, son las mismas comunidades las primeras en responder a una catástrofe.

“La principal ayuda humanitaria en las catástrofes proviene de las comunidades de base. Numerosas poblaciones de todo el mundo, que deben afrontar catástrofes, necesitan más ayuda para reducir su vulnerabilidad. Dicha ayuda puede ser facilitada en varias formas, como construyendo más viviendas con criterios antisísmicos, en zonas de alto riesgo, animando a la población a almacenar cereales para tiempos difíciles, en países que sufren frecuentes sequías”, indica Alistair Dutton, Director del Servicio Humanitario de Caritas Internationalis.

Caritas afirma que, aunque se hayan conseguido grandes progresos en los últimos 20 años, facilitando ayuda con mayor rapidez a comunidades con dificultades, las catástrofes siguen teniendo graves consecuencias en la vida de las personas.

“En algunos países, se registran inundaciones y sequías casi todos los años, y muchas personas pierden sus hogares porque fueron construidos en zonas poco seguras; todavía venden su ganado cuando se les termina la comida. Es necesario trabajar más para empoderar a las comunidades, con el fin de reducir su vulnerabilidad y dependencia de la ayuda exterior”, señala el Sr. Dutton. Muchos miembros de Caritas de todo el mundo están comprometidos en programas de Reducción de Riesgos en Catástrofes y ayudan a las comunidades a hacer frente a las dificultades.

Como ejemplos de esta labor, podemos indicar los refugios anticiclones en Bangladesh, el fomento del uso de cultivos resistentes a la sequía en Uganda y los programas de prevención de la deforestación en Perú.

Los beneficios de los proyectos de reducción de riesgos de catástrofe pueden ser enormes para las comunidades. En Bangladesh, 150.000 personas murieron a causa de un ciclón en 1991. Mejores sistemas de aviso previo y evacuación y la construcción de nuevas viviendas significaron que, en 2007, cuando otro ciclón azotó el país, el balance de víctimas fue de 3.500 personas.

Para mayor información sírvase contactar con Michelle Hough al +390669879721/+393342344136 o escribiendo a hough@caritas.va