“Despite some progress in providing financing for development over the last six years, the unfortunate fact remains that every three seconds, we allow one child to die from extreme poverty." says Michael Roy of Caritas France.

Credits: Astrid de Valon/Trocaire(Caritas Ireland)

Numerosos ministros de gobiernos y responsables del sector de la ayuda humanitaria se reunirán en Doha (Qatar), del 29 de noviembre – 2 de diciembre, con el fin de discutir los progresos conseguidos, en la erradicación de la pobreza, teniendo como telón de fondo la disminución de la ayuda y la crisis económica.

La Conferencia Internacional de seguimiento sobre la Financiación del Desarrollo, que revisará los logros alcanzados desde la Conferencia sobre la Financiación del Desarrollo (FfD), celebrada en Monterrey (México), del 18-22 de marzo de 2002.

Caritas Internationalis será representada en este foro por Michael Roy, de Scours Catholique (Caritas Francia), que señala: “No obstante los progresos realizados para financiar el desarrollo, en los últimos seis años, desgraciadamente, todavía seguimos permitiendo que cada tres segundo muera un niño, a causa de la pobreza extrema. Además, la ayuda está disminuyendo, mientras las promesas para combatir la pobreza están 100 años más lejos de la meta de 2015. Por otra parte, hay una laguna de 18 mil millones al año, entre 2008 y 2010, en la financiación, si queremos alcanzar nuestros compromisos sobre el desarrollo. Ha habido carencia de determinación política y valor, y es necesario afrontar esos fracasos en Doha.

“El mundo ha incrementado sus gastos de armamento de 900 mil millones de USD, en 2002, a 1.400 mil millones hoy en día. El rescate inmediato por valor de un trillón de dólares de las instituciones financieras mundiales ha demostrado que se puede recaudar dinero. En Doha, los gobiernos deben mandar una señal fuerte a la comunidad internacional, afirmando que todavía es importante terminar con la pobreza. La ayuda no es por beneficencia, sino por justicia. Los gobiernos tendrán que utilizar la imaginación, así como la determinación política pero con urgencia”.

Los países donantes han reiterado en muchas ocasiones su compromiso de destinar el 7 por ciento del Producto Interno Bruto a la ayuda. Sin embargo, solo cinco países en todo el mundo han alcanzado esa meta: Dinamarca, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega y Suecia.

Los índices de la ayuda mundial, incluso antes de la crisis financiera, han ido disminuyendo de a hasta un 8,4 por ciento, en términos reales, entre 2006 y 2007. En 2007, el flujo de la ayuda mundial fue de 103,9 mil millones, que representa el 0,28 por ciento de los ingresos totales nacionales de los países en vías de desarrollo. Colectivamente, los gobiernos necesitan facilitar unos 18 mil millones de USD adicionales al año, entre 2008 y 2010. Estas cifras decepcionantes no tienen en cuenta que los gobierno inflan los importes de la ayuda, porque cuentan los gastos en la reducción de la deuda, la enseñanza a estudiantes extranjeros y el alojamiento a los refugiados en Europa.

Desde Monterrey, no se han registrado progresos en otros compromisos, ni en la reforma del comercio, ni en la evasión de los impuestos. Sin embargo, se han realizado con éxito iniciativas sobre la cancelación de la deuda, la lucha contra la corrupción y la utilización de métodos financieros innovadores para la recaudación de fondos.

Alcanzar un desarrollo sostenible y sacar a la gente de la pobreza no puede depender sólo de la financiación con la ayuda al desarrollo. Los recursos financieros se pueden movilizar en los mismos países en vías de desarrollo. Eso exige mayores esfuerzos para combatir la corrupción y la evasión de impuestos, en una colaboración mundial que implique a gobiernos y negocios privados. La experiencia enseña, como con los impuestos en los pasajes de avión, que los impuestos internacionales pueden facilitar fructíferas rentas públicas para el desarrollo, sin tergiversar el mercado privado.

Los beneficios para los pobres que resulten de una movilización de fondos eficaz y suficiente necesita coherencia y coordinación, en todas las políticas de desarrollo, comercio, agricultura e inmigración/emigración.

Para más información, pueden llamar a Patrick Nicholson al +39 06 698 79 725 ó +39 334 359 0700. También pueden enviar un mensaje a nicholson@caritas.va.