
People of Vanni have been uprooted 12 times in the conflict.
Credits: Caritas
Como líderes religiosos, no sentimos profundamente preocupados por el deterioro de la terrible situación de la población civil, que todavía está atrapada en Vanni. Los debates infinitos sobre el verdadero número de personas atrapadas o sobre a quién hay que culpar por esta situación dramática no son las necesidades urgentes a este momento. La inmediata y absolutamente necesidad urgente es reconocer que la población de Sri Lanka está afrontando una crítica crisis humanitaria. Es necesario afrontarla sin demora y responder a las necesidades de comida, agua, salud, higiene y refugio pero, sobre todo, la seguridad de nuestras hermanas, hermanos y niños. Según todos los informes disponibles, la situación apremiante de la población civil atrapada es ahora absolutamente desesperada. En los últimos años, esta gente ha vivido privaciones y restricciones y, en los últimos meses, se ha visto obligada a desplazarse reiteradamente. Nosotros les pedimos a todas las partes en conflicto que reconozcan la impotencia y la debilidad de esta gente desesperada, para que cambien sus circunstancias o den voz a sus miedos y preocupaciones. Exhortamos encarecidamente a quien concierne que dejen ahora los debates, como cuestiones secundarias, y adopten inmediatamente medidas para mitigar todos estos sufrimientos.
Nos sentimos agradecidos al Gobierno de Sri Lanka porque ha declarado esta franja, de siete millas de longitud, zona del alto el fuego. Confiamos en que se faciliten las negociaciones, con el fin de asegurar un acuerdo bilateral para esa zona de alto el fuego y para que se evite allí el uso de artillería pesada y bombardeos, en zonas residenciales. También damos las gracias porque se ha organizado el trasporte de enfermos y heridos, para que sean trasladados por vía marítima a Trincomalee, donde recibirán tratamiento. Pero considerando la situación predominantemente desesperada de las población civil de Vanni, exhortamos a todas las partes implicadas, en nombre de nuestras religiones y nuestra común humanidad, para que tengan la humildad y el valor de acordar lo siguiente:
1. Continuar con el suministro de alimentos, a través del Programa Mundial de Alimentos, durante todo el tiempo que sea necesario.
2. Seguir trasladando a los enfermos y heridos, por vía marítima por parte de la CICR, a los hospitales que dispongan del personal y fármacos necesarios, para el tratamiento de estas personas.
3. Negociar y evacuar a la población civil que quiera abandonar la zona del conflicto. Con este propósito, se ha acordado un cese el fuego temporal, que consienta dicha evacuación. Como líderes religiosos, estamos dispuestos a intentar facilitar, sólo con junto a otros, unas negociaciones que lleven a un acuerdo aceptable para ambas partes. Queremos insistir en que nuestro interés es sólo y primordialmente con el fin de alcanzar un cese el fuego provisional, por motivos humanitarios, que consienta la segura evacuación de la población civil.
4. Que a la ONU, la CICR y otras destacadas organizaciones, incluyendo a religiosos de todas las confesiones, sea consentido el acceso a Vanni durante el cese el fuego provisional, con el fin de facilitar, seguir y ayudar en las otras operaciones humanitarias. Eso fomentará la credibilidad de todas las partes y conseguirá mejorar la imagen de nuestro país.
Firmado por:
S.E. Reverendísimo Dr. Thomas Savundranayagam, Obispo católico de Jaffna
S.E. Reverendísimo Dr. Rayappu Joseph, Obispo católico de Mannar
S.E. Reverendísimo Norbert Andradi, Obispo católico de Anuradhapura
S.E. Reverendísimo Kumara Illangasinghe, Obispo anglicano de Kurunagala
S.E. Reverendísimo Duleep de Chickera, Obispo anglicano de Colombo