Caritas ha sido una de las primeras agencias que ha distribuido ayuda de emergencia a la población de las Islas Salomón, tras las terribles inundaciones que han provocado la muerte de al menos 10 personas y arrasado viviendas y puentes.
El Gobierno ha declarado el estado de emergencia, tras las lluvias torrenciales registradas en la isla principal, Guadalcanal, y la vecina isla de Savo. Unas 1.800 familias han sido damnificadas.
“Las carreteras y los puentes han quedado destruidos y entre unas 10.000-15.000 personas han quedado aisladas y necesitan ayuda urgentemente”, afirma la Directora de Programas para el Pacífico de Caritas Australia, Justine McMahon.
Caritas ya ha individuado a algunos grupos vulnerable para la distribución de su ayuda, como niños, ancianos y mujeres. Es necesario asegurar su acceso a alimentos y agua limpia. Sin embargo, los daños registrados en las infraestructuras dificultan la distribución de la ayuda. “Al parecer, el material de ayuda esencial, como alimentos, agua y utensilios de cocina, tendrá que ser transportados en barco, para que puedan llegar mejor a los damnificados”, dice la Sra. McMahon.
Se han previsto ulteriores precipitaciones intensas y eso signifca que, probablemente, se registrarán nuevas inundaciones.
También los cultivos de los isleñso se han visto dañados por el aluvión, poniendo en grave peligro sus provisiones de alimentos.
Las lluvias y las inundaciones llevan azotando reiteradamente las Islas de Pacífico, desde el pasado mes de diciembre. Las zonas más afectadas son las Islas Fiji, Papúa Nueva Guinea, Micronesia y las Islas Marshall. Decenas de millares de damnificados se han visto obligados a abandonar sus hogares.
Los científicos ya han lanzado la alarma sobre los efectos del cambio climatico, porque podría provocar drásticas repercusiones en las Islas del Sur del Pacífico. El problema no es sólo el grave peligro que corren las islas ante fenómenos meteorológicos de este tipo e incluso otros todavía más extremos; sino que la subida del nivel del mar, al derretirse los glaciares de los polos, provocarán el hundimiento de numerosas islas y, sucesivamente, oleadas de refugiados del cambio climático.