
Reconstruyendo viviendas en Cap Rouge, Haití.
Credits: Elodie Perriot/Secours Catholique
“Hasta hace poco, para mí era difícil encontrar
algo para comer. Me sentía sin fuerzas, no sabía
qué hacer y no tenía a nadie que me ayudara.
Ahora he recuperado la energía”, dice Olivia
Jean Louis, de 60 años. Ella es parte del
Programa de Asistencia y Supervisión para
Ancianos de Caritas Les Cayes, un programa
creado por Caritas Haití, en cooperación con
Caritas Española, después del fuerte terremoto
(llamado goudougoudou en criollo) del
12 de enero de 2010 en Haití.
“Los ancianos fueron seriamente afectados
por el terremoto”, dice Juan Manuel Díaz
Parrondo, representante de Caritas Española en
Haití. “Algunos de ellos perdieron sus hogares
en Puerto Príncipe o en Jacmel, y volvieron a
sus comunidades natales. Sin embargo, sus
familias son muy pobres. No pueden hacerse
cargo de ellos, darles casa, comida y cuidarlos”.
En Haití no hay planes de jubilación. Los
ancianos dependen de sus hijos. Pero muchos
de ellos se han ido a trabajar a las ciudades.
Algunos murieron en el terremoto, otros lo
perdieron todo, incluyendo sus hogares y
empleos. Sin ellos, los ancianos tienen que
valerse por sí mismos y vivir en circunstancias
extremadamente difíciles.
El objetivo del programa es suministrar
alimentos para ancianos pobres y brindarles la
atención médica que necesitan. Asimismo, les
permite desarrollar actividades agrícolas y
comerciales para incentivar su autosuficiencia.
“Hemos reunido a los ancianos más pobres
de la comunidad en una casa”, dijo el
P. Aldagène Louisnel, director de la Caritas local.
“Como resultado, ahora podemos alimentar a
otros 25 ancianos al día. Los cuida una
enfermera. Se les supervisa y participan en
varias actividades para ayudarlos a integrarse
de nuevo a las comunidades o a aumentar sus
ingresos”.
Los miembros de Caritas siguen adelante
con sus esfuerzos para ayudar a los cientos de
miles de damnificados por la catástrofe.
Después de haber brindado asistencia
inmediata como alimentos, kits de higiene y
refugio temporal, los miembros de Caritas han
volcado su atención hacia programas de ayuda
más a largo plazo.
Miles de viviendas han sido reconstruidas, lo
que, como dice Caritas Haití, representa “una
victoria sobre el terremoto y un nuevo
comienzo para las familias más vulnerables”.
Caritas también está trabajando para ofrecer
mejor acceso a la atención médica y
condiciones adecuadas de salubridad. Este
trabajo se ha vuelto de alta prioridad desde la
epidemia de cólera que se desató en Haití, en
2012, la cual continúa amenazando a muchas
regiones del país.
Los miembros de Caritas también apoyan la
reconstrucción de escuelas y el mejoramiento
del acceso a la educación para niños de
familias pobres. Caritas ayuda a agricultores a
mejorar su producción y a combatir la
desnutrición.
Caritas también ha brindado orientación
psicológica a personas que quedaron
traumatizadas como consecuencia del
terremoto, especialmente a los niños. Caritas
ha ayudado a mujeres a iniciar nuevos
negocios para que sean más independientes y
mejoren el nivel de vida de sus familias. Las
iniciativas son tan diversas como las
necesidades del pueblo haitiano.