Momoudou(center) and his wife and daughter left their village in Tahoua, because a disastrous harvest meant they didn’t have enough food to survive. Today, they live in a camp in Niamey, in a simple shelter made from cardboard boxes and tarpaulin. Aissa’s parents try to find odd-jobs in the city so that they can feed their family.

Credits: Nick Harrop/CAFOD

de Cardenal Rodríguez Maradiaga

En la Pascua Florida, los cristianos esperan ansiosos el banquete espiritual que les ofrece la Santa Madre Iglesia.

El mensaje de Jesucristo Resucitado es un mensaje de renovación y regeneración. Ese mensaje se repite en toda la naturaleza que nos rodea: hay vida nueva por todas partes, miremos donde miremos.

Sin embargo, a veces es como si la naturaleza nos hubiera defraudado. En la región del Sahel de África occidental, 12 millones de personas no tendrán lo suficiente para comer los próximos meses. El hambre se está generalizando a lo largo y ancho de Chad, Níger, Mali, Burkina Faso, Senegal, Gambia, y Mauritania, en parte a causa de la sequía y las plagas.

Aunque la crisis también tiene causas provocadas por el hombre: nuestro sistema mundial de alimentos favorece a las corporaciones multinacionales, contra los pequeños agricultores.

La verdad es que llevamos muchos meses sabiendo la amenaza de la crisis alimentaria en la zona occidental de África.

El Papa Benedicto avisó en febrero: “El Sahel se ha visto de nuevo seriamente amenazado en los últimos meses por una fuerte reducción de sus recursos alimentarios”.

Los miembros del personal de Caritas y las personas a las cuales ayudamos han estado tocando campanas de alarma e incluso algunas comunidades afirman que nunca vieron una situación tan grave como ésta. Caritas ha lanzado llamadas pidiendo ayuda de emergencia, con el fin de facilitar alimentos y otro tipo de ayuda a más de 650.000 personas.

Sin embargo, la comunidad internacional no ha reaccionado. Los países del Sahel tienen todavía menos del 50 por ciento de la ayuda que necesitan. Somos conscientes de que si actuamos temprano y rápidamente podremos salvar sufrimientos humanos y dinero.

Níger ha sufrido antes emergencias alimentarias, recientemente en 2005 y 2010. El coste de prevenir la carestía en Níger, en 2005, fue indica en 7USD por persona. El mundo fracasó porque no reaccionó a tiempo. El coste de responder a la crisis una vez se puso en evidencia fue de 23 USD por persona.

La Pascua de Resurrección es tiempo de esperanza.

Nuestra esperanza es que los países ricos oigan la llamada de los pobres y que, motivados por la justicia, ofrezcan al Sahel la ayuda alimentaria que necesita.

Es nuestra esperanza también que los líderes del mundo se den cuenta de que nuestro sistema alimentario mundial no funciona bien. Tienen que arreglarlo de manera que pueda funcionar debidamente para todos.

¡Feliz Pascua y que Jesucristo Resucitado les bendiga con su gozo!