Un verano de desastres deja secas a las agencias de ayuda

Un niño sirio juega con una caja de plástico cerca de un campamento de refugiados en Líbano. Foto: Matthieu Alexandre para Caritas Internationalis

Un niño sirio juega con una caja de plástico cerca de un campamento de refugiados en Líbano. Foto: Matthieu Alexandre para Caritas Internationalis

Mientras el número de desastres se incrementa en todo el mundo, la escasez de fondos para la ayuda humanitaria está exacerbando una situación ya seria de por sí. Millones de personas en Siria, Gaza, Sudán del Sur y otras regiones en conflicto están a la espera de ayuda.

Naciones Unidas, la Cruz Roja y Médicos sin fronteras están haciendo sonar la alarma respecto a la falta de recursos. Cordaid (Cáritas Países Bajos) y su red internacional de ayuda de emergencia, Cáritas, están haciendo lo que pueden pero también están cortos de recursos.

Los fondos humanitarios se están agotando cuando la necesidad de ayuda es mayor de lo que nunca haya sido. En este “verano de desastres”, Cordaid pide al gobierno neerlandés que consiga que haya más fondos disponibles.

Además de las crisis en Siria, Gaza e Irak y la epidemia del ébola, están las ya casi olvidadas guerras civiles en República Centroafricana y Sudán del Sur. Cada uno de estos desastres pide atención a gritos. Deberíamos estar ahora moviéndonos a todo gas para salvar vidas. Pero no podemos.

No es suficiente

Cordaid ofrece ayuda en casi todas estas zonas de desastre o en conflicto, ya sea directamente o a través de Cáritas, nuestra red internacional de organizaciones católicas de ayuda de emergencia. Sin embargo, una falta de recursos implica que ya no podremos involucrarnos.

“Hacemos lo que podemos”, dice Paul Borsboom, coordinador de ayuda de emergencia en Cordaid. “Como por ejemplo en Gaza, donde con 200 000 € Cordaid realiza una gran contribución a los esfuerzos de ayuda de Cáritas. Pero no es suficiente”.

“En Siria, Sudán del Sur, República Centroafricana, Irak y Gaza deberíamos estar ahora moviéndonos a todo gas para salvar vidas. Pero no podemos.”

“Solamente nos quedan 500 000 € para ayuda de emergencia urgente hasta final de año, lo que equivale a una quinta parte de nuestro presupuesto anual destinado a ello. Dado lo caros que son los paquetes de ayuda y los costes operativos de ayudar a decenas de miles de refugiados en países como Sudán del Sur o Siria, se sabe que el presupuesto lo agotamos rápido”.

¿República Centroafricana o Siria?

Cáritas financia un recinto de la Iglesia que acoge a gente que huye del conflicto en República Centroafricana. Foto: Matthieu Alexandre para Caritas Internationalis.

Cáritas financia un recinto de la Iglesia que acoge a gente que huye del conflicto en República Centroafricana. Foto: Matthieu Alexandre para Caritas Internationalis.

La gravedad de la situación se refleja en la decisión que Cordaid se ha visto recientemente obligada a tomar de desviar los fondos de ayuda de emergencia reservados para República Centroafricana a otras crisis.

“No hemos tenido elección”, explica Paul Borsboom. “Seguiremos haciendo lo que podamos en República Centroafricana pero hay tantas deficiencias que nos hemos visto obligados a tomar internamente las medidas necesarias. Probablemente usaremos los fondos que originalmente habían sido destinados a República Centroafricana para ayudar a los refugiados en Siria y Líbano. Tenemos que buscar formas creativas para utilizar nuestros escasos fondos allí donde sean más necesarios”.

Caritas Internationalis

Albert de Haan, director humanitario en Caritas Internationalis, dice que la escasez de fondos golpea con más fuerza a los desastres relacionados con conflictos.

“Consideremos Sudán del Sur”, dice. “Este es un país para el que hemos estado recaudando dinero a nivel mundial desde febrero. Sin embargo, la respuesta ha sido muy decepcionante. Lo mismo se puede decir de República Centroafricana y, en menor medida, de los países que están ayudando a los refugiados sirios, como Jordania, Líbano y Turquía.

“También estamos recibiendo menos financiación para proporcionar ayuda en Mali, Nigeria y otros países en conflicto de África. Estamos también activos en los desastres ʻolvidadosʼ en los que los medios de comunicación han perdido interés, como es el caso de Myanmar y la sequía del Sahel. También en estas regiones los recursos de los que disponemos son insuficientes para cubrir lo que nos gustaría hacer.”

“Una de las principales razones para ello es que nuestros propios miembros de Caritas, como Cordaid y las 164 organizaciones de Cáritas repartidas por todo el mundo, no son capaces de recaudar suficientes fondos por sí mismos. Reciben menos apoyo de sus respectivos gobiernos. Los drásticos recortes llevados a cabo por los gobiernos estos últimos años en lo referente a desarrollo y ayuda de emergencia están haciendo mucho daño ahora mismo”.

Fondos adicionales

La Ministra neerlandesa de Comercio Exterior y Cooperación al Desarrollo, Lilianne Ploumen, ha hecho sonar la alarma. Ha señalado que lo peor del presupuesto discrecional neerlandés ha quedado ahora a la vista de todos. Hasta el 16 de septiembre, cuando el gobierno presente su presupuesto, no sabremos si el crecimiento económico permitirá la asignación de fondos adicionales para ayuda de emergencia urgente.

Cordaid trabaja con Cáritas Sudán del Sur para proveer alimento a las personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa de la violencia. Foto: Arie Kievit, ANP.

Cordaid trabaja con Cáritas Sudán del Sur para proveer alimento a las personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa de la violencia. Foto: Arie Kievit, ANP.

Aparte del presupuesto para ayuda de emergencia, Paul Borsboom tiene reservas respecto a cómo la ayuda a prestar y el comercio han estado dominando la agenda de la Ministra Ploumen.

“En los países en conflicto como Siria, República Centroafricana y Sudán del Sur hará falta más que la estimulación del comercio entre compañías locales y neerlandesas para ayudar a los millones de refugiados y víctimas”, explica. “Estas personas solo serán socorridas mediante la ayuda humanitaria urgente y la reconstrucción de sus comunidades. Eso es lo que las personas en las zonas en conflicto necesitan más ahora.”

Después está la pregunta relativa a cómo será gastado este dinero: la llamada “selección de cauce”. ¿Irá a las grandes organizaciones multilaterales como Naciones Unidas o a las agencias de ayuda?

“No les sorprenderá oír que yo me inclino por que vaya a parar tanto como sea posible a las agencias de ayuda, como Cordaid”, dice Paul Borsboom. “El dinero será entonces gastado más eficientemente, con menos gastos generales y más transparencia, porque podemos mostrar qué ocurre con cada euro que se gasta en la ayuda de emergencia.”

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