Navidad en Alepo: Siria es un país hermoso

La hermosa mezquita de Umayyad fue destruida por los bombardeos.

La hermosa mezquita de Umayyad fue destruida por los bombardeos.

Haré todo lo que pueda para difundir esperanzas en Alepo esta navidad, pero es difícil cuando tu ciudad está en ruinas.

Hace cuatro años, Alepo era un lugar próspero y cosmopolita, pero en esta terrible guerra todos han sufrido. Los ricos se han ido, las clases medias se han vuelto pobres y los pobres ahora están en la miseria.

Ochenta por ciento de los habitantes de Alepo no tiene empleo. Al caminar por las calles, me siento atacado por la pobreza – por el cuadro de gente enferma, cansada y angustiada, sin esperanzas de un futuro.

Actualmente, la ciudad de Alepo está dividida en dos. En una cuantas áreas, uno a veces se puede convencer de que la vida sigue como si nada – la gente va a las iglesias y a las mezquitas, los niños asisten a la escuela, los estudiantes van a la universidad – pero uno nunca sabe en donde caerá el siguiente misil.

Otras áreas – como la ciudad antigua y los zocos – han sido devastadas por los combates. La hermosa mezquita de Umayyad fue destruida por los bombardeos. La ciudad que previamente era dichosa y próspera, ahora está dividida contra sí misma.

Por dondequiera que uno ve, la vida es dura. Antes había comida más que suficiente en Alepo. Ahora, cuando veo una manzana o un plátano, no me los quiero comer. Pienso para mis adentros: hoy día, millones de personas en Siria no se pueden comer una manzana.

Este invierno es sumamente frío y en la ciudad no hay calefacción, ni electricidad. Anochece muy temprano. Aquí en el obispado encendemos una estufa, utilizando sillas como leña, partiendo y quemando una cada noche. Cuando me voy a la cama, a menudo hace tanto frío que me cuesta conciliar el sueño. Sin embargo, aún mientras tirito bajo las colchas, recuerdo lo afortunado que soy en comparación con mis hermanos y hermanas que no tienen un lugar seguro donde descansar.

Como Presidente de la organización benéfica católica Caritas, organizo ayuda de emergencia para miles de personas de todos los credos, distribuyendo víveres, brindando atención médica y albergue. Tenemos centros en todo el país a donde la gente llega a recibir provisiones; nuestros voluntarios también realizan visitas de extensión a familias en riesgo.

No obstante, siempre me impacta ver los niveles de necesidad. Incluso médicos e ingenieros hacen cola en nuestros centros para recibir cestas de alimentos: la economía ha colapsado y no pueden mantenerse a sí mismos ni a sus familias.

Es comprensible que muchos de aquellos que contaban con los medios para irse ya se hayan ido. Alrededor de la mitad de los cristianos que vivían aquí en Alepo se han ido de la ciudad, principalmente a países vecinos o a Europa o a Estados Unidos. Tenemos 45 iglesias, pero ahora muchas están vacías.

Caritas Syria

Tenemos centros en todo el país a donde la gente llega a recibir provisiones; nuestros voluntarios también realizan visitas de extensión a familias en riesgo.

En el vecino país de Irak ya no quedan cristianos en Mosul – una ciudad en donde la cultura cristiana prosperó durante 2.000 años. ¿Cuánto tiempo más sobrevivirá nuestra fe en Siria? Un clérigo musulmán me dijo hace poco que no podía imaginarse al país sin cristianos. Dijo que los cristianos son el adhesivo que mantiene unida a Siria: no estamos de la parte de nadie en esta guerra, simplemente queremos que acabe. Sería una tragedia que una religión que ha florecido aquí durante milenios fuera perseguida hasta quedar en el olvido.

En la víspera de navidad, no celebraremos la Misa de Gallo como acostumbrábamos: es demasiado peligroso que la gente ande en las calles por la noche. Lo que haremos será congregarnos a las 5 de la tarde, lo suficientemente temprano para que los feligreses puedan volver a casa con seguridad.

El día de navidad siempre teníamos una gran comida en la catedral y un baile por la noche. Ahora ya no lo podemos hacer. La gente no tiene dinero para comprar comida y nos es muy difícil expresar felicidad cuando hay tanto sufrimiento.

Sin embargo, en todas las iglesias de Alepo estamos trabajando arduamente en preparación para la navidad. Hemos organizados coros, nacimientos y árboles de navidad. A pesar del miedo y la violencia, creemos que es posible lograr la paz, y rezamos y esperamos. Todo mundo está cansado, pero todos hacen lo que pueden para vivir, buscando la luz que viene del cielo, no de la tierra.

¿Qué me da esperanza esta navidad? La compasión de la gente que se cuida mutuamente. Las pequeñas señales de humanidad que se ven cuando la gente comparte lo poco que tiene. La solidaridad de mis hermanos y hermanas alrededor del mundo. Y ante todo, lo que me da esperanza es mi fe. Rezo por las mañanas y leo la Palabra de Dios, eso me da la convicción de que podemos seguir adelante.

Tenemos que seguir apoyándonos unos a otros. Tenemos que respetarnos mutuamente, tratarnos con dignidad y entender el sufrimiento de todos. Tenemos que empezar a vernos no como ortodoxos o católicos, sunitas, chiítas o alauitas, sino como sirios que pueden convivir en paz.

Mi mensaje: Siria es un país hermoso. Ayúdennos a difundir un mensaje de paz. Esta navidad es difícil encontrar esperanza en Alepo, pero en mi corazón sigue habiendo regocijo.

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