Recordando el tsunami de 2004

“Tenemos caminos nuevos así que ahora podemos ir al mercado y conseguir un mejor precio para el pescado. Tenemos una casa mejor”, dice Abas, uno de los pescadores.

“Tenemos caminos nuevos así que ahora podemos ir al mercado y conseguir un mejor precio para el pescado. Tenemos una casa mejor”, dice Abas, uno de los pescadores.

“Los recuerdos del tsunami están muy recientes en mi memoria”, dice Rena. Entonces tenía 14 años y recuerda cómo huía con su hermano pequeño a medida que la montaña negra de agua se le venía encima a su pueblo pesquero en la provincia indonesia de Aceh. “Huimos hacia un terreno más elevado. Justo detrás de nosotros corrían dos personas pero la ola las alcanzó. Nunca las volvimos a ver”, cuenta.

El 26 de diciembre de 2004, un tsunami asoló Aceh. Aquí murieron más de 160.000 personas, lo que representa la mitad de las muertes que se produjeron a lo largo del Océano Índico. Como dijo un compañero: o bien estabas ahogado, o bien muerto o destrozado.

En Kreung Raya, el pueblo de Rena, murieron 1000 personas. Ella perdió dos hermanas y un hermano. Ahora, con 24 años, dice que el trauma aún la acompaña. “Cada vez que hay un pequeño seísmo o una lluvia fuerte, el nerviosismo regresa”, dice.

Durante los primeros días, algunos familiares venían a su pueblo con comida y ropa. Y después vino una segunda gran ola: de helicópteros, barcos y camiones, en forma de una lluvia de ayuda internacional.

Yo fui parte de esa ola, trabajando para la agencia de ayuda británica Cafod, que forma parte de la red de ayuda de Cáritas. Vine a Kreung Raya en aquella fase inicial. Cafod intentó reactivar su economía local lo más rápido posible, reemplazando los motores perdidos de las embarcaciones, las redes y las rejillas de secado.

A comienzos de 2005, no quedaba casi nada en pie aparte de una mezquita medio destruida. Rena y su padre, Abas, fueron algunas de las personas con las que hablé sobre aquello por lo que habían pasado y sobre la ayuda que necesitaban. Abas me invitó a acompañarle en una noche de pesca en su embarcación, la Centosa, y yo aproveché la oportunidad.

Centosa, 2005

Centosa, 2005

Centosa significa “en paz” y era una noche tranquila. Otros pescadores se aproximaban a nuestro barco. Contaban íntimas historias sobre cómo al regreso de largos viajes de pesca encontraron a sus familias muertas y sus hogares arrasados.

Casi diez años más tarde volví a Aceh para ver si podía encontrar a la tripulación de la Centosa y entender a través de ellos cuáles habían sido los efectos a largo plazo del tsunami.

Hoy, la capital Banda Aceh está transformada. Donde había amplios terrenos vacios hay ahora casas, hospitales, mercados y escuelas. Si no fuera por el singular monumento conmemorativo y el Museo del Tsunami, uno podría pensar que se encuentra en cualquier próspera ciudad de Indonesia.

En el camino que conduce a Kreung Raya hay tumbonas de mimbre en los cafés, orientadas al mar. Lo que una vez fue un lugar totalmente destruido es ahora un sitio para relajarse durante el fin de semana. Cuando llego, hay un castillo hinchable rosa próximo al pueblo reconstruido.

Armado con sus fotos, me paso por la cafetería de un pescador. Están fascinados y pronto estoy frente a la casa de Abas y su hija.

“La vida tras el tsunami es mejor que antes,” dice Abas. “Tenemos caminos nuevos así que ahora podemos ir al mercado y conseguir un precio mejor para el pescado. Tenemos una casa mejor”.

Él está agradecido por las labores de ayuda internacional pero no cree que fuese el aspecto más importante.

“Mi trabajo sigue siendo el mismo. Cada día voy al mar y pesco. Mi hijo seca el pescado. Mi esposa lo vende. Recuperamos nuestras vidas no por la ayuda, sino porque trabajamos duro”, explica.

Pregunté por el resto de la tripulación de la Centosa. Uno cuya esposa había muerto en el tsunami se ha casado con la hermana de ésta. Él aún trabaja en la embarcación. Otros se han inclinado por trabajar como comerciantes o empleados del gobierno. El tripulante más joven murió de Malaria en 2009.

Recordando el tsunami de 2004 con los habitantes de los pueblos pesqueros de Aceh

Recordando el tsunami de 2004 con los habitantes de los pueblos pesqueros de Aceh

No todos los proyectos de ayuda en Aceh tuvieron éxito. Hay casas que se construyeron con esa ayuda y que ahora están abandonadas debido a que sus ocupantes se trasladaron en busca de otras oportunidades. Algunas cosas fallaron, pero muchas otras tuvieron éxito. “Todavía tengo el mismo motor que conseguí tras el tsunami”, dice Abas.

Le pregunté a Rena qué consejo le daría a ʻsu yo de 14 añosʼ. Ella me contestó “toma la vida tal y como es y vívela”.

El 26 de diciembre de 2014, los habitantes de Kreung Raya irán camino de la nueva mezquita. Estarán recordando a aquellos que perdieron la vida. Para ellos, los sucesos acaecidos hace diez años no son historia, sino recuerdos vivos.

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