Refugiados de Burundi encuentran refugio en Rwanda

Hay escasez de agua en el campamento Mahama, en Rwanda, en donde los refugiados deben esperar 8 horas.

Hay escasez de agua en el campamento Mahama, en Rwanda, en donde los refugiados deben esperar 8 horas. Foto: Caritas Rwanda

«Quisiera que hubiese paz para que pudiéramos volver a casa», dijo un refugiado burundés, un anciano en sus 80. «Espero que sigamos recibiendo ayuda. Yo soy discapacitado. Estoy solo. Nadie más me va a ayudar».

Unas 30.000 personas han huido de Burundi a Rwanda en las últimas semanas luego del peor estallido de violencia desde el fin de la guerra civil en 2005.

«Cualquier ayuda sería bien recibida, porque la necesitamos», dijo Jean Damascène Musoni, líder comunitario de 27.000 refugiados burundeses que se refugian en el campamento Mahama en Rwanda.
Un proporción inusualmente alta de los refugiados son niños. Alrededor de 1000 de los niños han llegado sin ser acompañados por sus padres o guardianes.

«La mayoría son niños o jóvenes», dice Jean Damascène Musoni. «Necesitan ayuda, especialmente ropa, jabón y otros artículos de higiene».

La crisis se desató cuando el presidente en funciones, Pierre Nkusunziza, lanzó un intento par un tercer período en el poder, con elecciones programadas para el 15 de julio.

«No queremos que nos repatrien», dijo uno de los habitantes del campamento, Nyandwi Maurice. «Preferimos ir a cualquier otra parte, porque la situación ahí es muy mala».

El campamento en la colina está bien organizado, rodeado de verde. Sin embargo, la vida sigue siendo muy difícil, especialmente por la falta de alimentos y la mala atención médica. Sólo hay un centro de salud en el campamento.

«Estamos en malas condiciones», dijo Niboyi Séraphine, una madre enferma de 38 años que huyó de Burundi con su único hijo. «no tenemos suficiente comida para todo el mes».

Caritas Rwanda está haciendo un llamamiento para recaudar 280.000€ para un proyecto de emergencia de 3 meses cuyo fin es proporcionar alimentos adicionales para 3.550 refugiados especialmente vulnerables en el campamento – especialmente niños, mujeres embarazadas y personas con VIH.

Parte del problema es que los alimentos locales de granos de maíz son difíciles de digerir para los burundeses, por lo que varios han tenido problemas estomacales.

«80 por ciento de refugiados somos de Kirundo, una región en donde no estamos acostumbrados a comer granos de maíz», dice Terence Nzohabonayo, representante del campamento. «Prefieren bananos, batata o yuca».

También hay escasez de leña para cocinar. «Queremos aprender cómo usar la madera más económicamente para preservar el medioambiente, dice Terence Nzohabonayo.

Las parroquias católicas en Rwanda han estado recolectando artículos como ropa, jabón y mantas para los habitantes el campamento. «Caritas recientemente nos ha traído mucha ayuda», dijo Terence Nzohabonayo.

«Espero que Caritas nos traiga más ropa, porque no todos se han beneficiado. El vestido preserva la dignidad de la persona humana».

Reportaje de Aloys Mundere, Caritas Rwanda.

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