Se necesita más ayuda para las víctimas de Boko Haram

More aid for victims of Boko Haram

Una choza construida en un campamento para desplazados internos junto al camino que hay en la carretera a las afueras de Diffa, Níger. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Caritas está preocupada por el agravamiento de la crisis en África Central, pues miles de personas se están viendo obligadas a huir de los guerrilleros de Boko Haram en Níger, Nigeria y Chad.

Decenas de miles de personas viven ahora bajo los árboles o en aldeas improvisadas y campamentos a las afueras de Diffa, en Níger, tras haber guido de sus pueblos y aldeas como consecuencia de los avances de los fundamentalistas.

Desde el año 2014, las agresiones en Nigeria y los ataques transfronterizos en Níger han obligado a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares, y la cifra sigue aumentando a la vez que la violencia se intensifica. Los medios de sustento también están desapareciendo, puesto que las cosechas agrícolas son saqueadas o destruidas por los milicianos.

Más de un tercio de la población de Diffa, que se estima en 600.000 personas, se ha visto desplazado internamente por el conflicto. También docenas de escuelas han cerrado sus puertas en esta región.

“La situación de pánico y hostigamiento constantes ha llevado a estas personas a huir y a acabar en una dolorosa situación, especialmente para las mujeres y niños que ahora duermen a la intemperie y con bajas temperaturas”, nos cuenta Raymond Yoro, Secretario Ejecutivo de CADEV, Caritas en Níger.

“Hay una urgente necesidad de ayuda internacional… Necesitamos construir más refugios urgentemente, y proporcionar mantas y otro tipo de ayuda humanitaria. Caritas en Níger precisa del apoyo internacional para ayudar a las víctimas de Boko Haram”, dice Yoro.

Caritas ha estado proporcionando dinero para paquetes de alimentos, kits de higiene, mosquiteras y equipos para la conservación del agua a 15.000 personas desde que se lanzara un llamamiento de emergencia en junio.

 

Mujeres y niños

Amina Tijani sujeta en brazos a su hijo en su refugio de un campamento de desplazados internos junto al camino que hay en la carretera a las afueras de Diffa, en Níger, el 11 de febrero de 2015. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Amina Tijani sujeta en brazos a su hijo en su refugio de un campamento de desplazados internos junto al camino que hay en la carretera a las afueras de Diffa, en Níger, el 11 de febrero de 2015. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Amina Tijani  se vio obligada a huir de su pueblo en Níger, en la frontera con Nigeria, cuando éste fue atacado por milicianos armados de Boko Haram.

SConmocionada y sacudida por la violencia, se aferra a su hijo, refugiados ambos en un campamento para desplazados internos junto a la carretera a las afueras de Diffa.

“Soy de la aldea de Chilori, en Níger, cerca de la frontera con Nigeria”, dice Tijani. “Huimos hace dos meses, cuando la aldea fue atacada por Boko Haram”.

“Algunos ancianos se quedaron allí, pero el resto huyó. Asesinaron a 10 personas. Tengo seis hijos y no tenemos nada, ni agua, ni ropa, ni comida…nada”.

Zana y Adama con sus hijos en el campamento de desplazados en el barrio de Chateau, en Diffa, Níger, el 13 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Zana y Adama con sus hijos en el campamento de desplazados en el barrio de Chateau, en Diffa, Níger, el 13 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Zana and Adama ahuyeron de su aldea de Nigeria con sus hijos. Su padre fue asesinado durante un violento ataque de Boko Haram.

“Irrumpieron en nuestra aldea y comenzaron a quemarlo todo y a disparar a la gente. Aquellos que tuvieron la suerte de sobrevivir huyeron”, dice Zana.

“Perdimos a nuestro padre durante el ataque, no pudo escapar. Tenemos siete niños en la familia, necesitamos cubiertas y ropa de cama y también más alimentos”.

Zana y Adma se han sumado a las personas desplazadas provenientes de Níger, Nigeria y Chad en un campamento para desplazados, y están demasiado asustadas para volver a casa.

Ambas se encuentran entre las personas que se han visto beneficiadas por la distribución llevada a cabo por Caritas de suministros de emergencia para el hogar, entre ellos mosquiteras, cacerolas, mantas y colchas, kits de higiene, ropa y dinero.

Un total de 228 hogares recibió la ayuda de Caritas cerca del pueblo de Chateau. Pero hay que hacer mucho más. No hay suficiente alojamiento para aquellos que buscan escapar de la violencia, ni un sistema educativo para los niños.

Djarou Ali, de 45 años, y su hija Hawa Babacar en un campamento de desplazados en el barrio de Chateau, en Diffa, Níger, el 12 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/caritas

Djarou Ali, de 45 años, y su hija Hawa Babacar en un campamento de desplazados en el barrio de Chateau, en Diffa, Níger, el 12 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/caritas

Muchos de los desplazados no sólo han perdido sus hogares, sino también a sus seres queridos, o no saben donde se encuentran estos.

Djarou Ali, de 45 años, teme que su marido haya sido asesinado por los milicianos de Boko Haram. Ella y su hija Hawa Babacar sobrevivieron a los brutales ataques que hubo en su aldea y huyeron hacia un campamento en Chateau, Níger, a mediados de febrero.

“Mi marido desapareció. Supongo que estará muerto, pues llevo sin verlo más de un año”, dice Ali.

“Tengo el apoyo de otras personas de la comunidad, de aquellos que han sido desplazados y también de los nigerianos, que son lo suficientemente compasivos para darme algo de comer o dinero para mantener a mi familia”.

Brah, de 16 años (de amarillo en la imagen), de pie en la puerta de una choza en la aldea de Guidan Kaji, cerca de la frontera con Nigeria en los alrededores de Diffa, Níger, el 13 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Brah, de 16 años (de amarillo en la imagen), de pie en la puerta de una choza en la aldea de Guidan Kaji, cerca de la frontera con Nigeria en los alrededores de Diffa, Níger, el 13 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Fatima Brah se siente agradecida por las colchas y mantas, las mosquiteras, las cazuelas y el dinero transferido que Caritas ha proporcionado a los refugiados y desplazados internos en esta zona.

“Vinimos aquí hace nueve meses, después de que Boko Haram incendiara nuestra aldea durante la noche y huyéramos hacia el bosque. Asesinaron a más de diez personas”.

“Nos fuimos sin nada, ni siquiera ropa ni comida. Metimos a los niños en el coche y los demás llegamos hasta aquí andando. Toda la ropa que llevamos puesta nos la dio la gente de una aldea vecina.”

Falmata y sus hijos en la aldea de Guidan Kaji, cerca de la frontera con Nigeria, a las afueras de Diffa, Níger, el 13 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Falmata y sus hijos en la aldea de Guidan Kaji, cerca de la frontera con Nigeria, a las afueras de Diffa, Níger, el 13 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Falmata y sus hijos están viviendo en la aldea de Guidan Kaji, cerca de la frontera con Nigeria, a las afueras de Diffa.
Se han desplazados cinco veces en el último año, tras presenciar los ataques de Boko Haram, y han cruzado dos países. Los desplazados provenientes de Níger y Nigeria se están refugiando en la aldea. Caritas les ha dado mantas y ropa recientemente.

Caritas Programa de recogida de basura de Caritas

Una mujer camina por una zona en la que arde basura en la aldea de Boudoum, cerca de la frontera con Nigeria, a las afueras de Diffa, Níger, el 13 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Una mujer camina por una zona en la que arde basura en la aldea de Boudoum, cerca de la frontera con Nigeria, a las afueras de Diffa, Níger, el 13 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Los hombres jóvenes son particularmente vulnerables a la hora de unirse a Boko Haram, pues sus oportunidades de ganar un salario en Diffa son escasas.

Caritas está trabajando con chicos adolescentes y con hombres en un programa de recogida de basura para fomentar el empleo y generar ingresos.

Sesenta y cinco hombres sin otras alternativas de empleo recogen basura en las calles de Diffa diez veces al mes, y cada vez que lo hacen reciben alrededor de 2$.

Babaye Abdou, de 18 años, está contento de formar parte de este programa comunitario de Caritas.

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Chicos

Chicos adolescentes y hombres recogen basura como parte de un programa de actividades comunitarias de Caritas en el pueblo de Diffa, Níger, el 12 de febrero de 2016. Fotografía: Sam Phelps/Caritas

Supe de este programa de mi barrio a través de algunos de mis amigos que estaban apuntados y ellos me presentaron a los organizadores”.
“Era la primera vez que participaba y necesitaba el trabajo. Antes tenía un empleo fabricando ladrillos, pero ahora que tengo una lesión ya no puedo a hacer eso, así que esto me aporta algunos ingresos”.
Caritas también está creando conciencia sobre el impacto que supone el conflicto.

“Hemos hecho que la juventud sea consciente de las consecuencias de la guerra y de cómo esta desestabiliza a nuestra comunidad y nuestra economía. Hemos hablado sobre el diálogo interreligioso”, dice el trabajador social de Caritas Mamane Nago.

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