«No estáis solos»: El Papa Francisco en Lesbos

«Me alegró tanto que el Papa Francisco viniera a esta isla», dijo Afran, un refugiado kurdo de Siria que se aloja con su familia en un hotel de Caritas en la isla griega de Lesbos. «Él es un profeta de la paz, un profeta del amor».

El Papa se reunió con refugiados en Lesbos el sábado 16 de mayo. Él viajó con el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, líder espiritual de los cristianos ortodoxos del mundo, y con el Arzobispo de Atenas y toda Grecia, Jerónimo II, Jefe de la Iglesia de Grecia.

«Este es un viaje marcado por la tristeza», dijo el Papa Francisco, llamando a la crisis «la peor catástrofe humanitaria desde la II Guerra Mundial». Lesbos ha estado al centro de una oleada de refugiados en la que más de un millón de personas llegaron a Grecia el año pasado y otras 150.000 han llegado en 2016. Más de 300 han muerto este año intentando cruzar.

Making a banner for Pope Francis at the Caritas hotel for refugees and migrants. Credit: Caritas Hellas.

Haciendo una pancarta para el Papa Francisco en el hotel de Caritas para refugiados y migrantes. Foto: Caritas Hellas.

«Despiértanos del sopor de nuestra indiferencia», dijo el Papa mientras rezaba en un memorial por aquellos que han perdido la vida en el mar, «que abramos nuestros ojos a su sufrimiento y libéranos de la insensibilidad producto del confort y el egocentrismo mundial».

El viaje conjunto tiene lugar poco después de que haya entrado en vigor un acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, según el que cualquier migrante que llegue a las islas griegas después del 20 de marzo será detenido y deportado a Turquía, a menos que su solicitud de asilo en Grecia tenga éxito.

«Sólo aquellos que ven los ojos de esos pequeños niños que conocimos en los campamentos de refugiados puede reconocer de inmediato, en su totalidad, la ‘bancarrota’ de humanidad y solidaridad que Europa ha mostrado en los últimos años para con estas, y no sólo estas, personas», dijo el Arzobispo de Atenas, Hyeronymus.

«No estáis solos» dijo el Papa Francisco. El Papa y los otros líderes cristianos se reunieron con cientos de personas en el centro de detención Moira. Este centro alberga a unas 3.000 personas. «Como personas de fe, queremos unir nuestras voces en vuestro nombre. ¡No perdáis la esperanza!», dijo.

El Papa Francisco se reunió con personal de Caritas Hellas en Lesbos. Ellos le entregaron un álbum de fotos, algunos dibujos hechos por niños y un ramo de flores, todo hecho por refugiados que se alojan en un hotel operado por Caritas en la isla. El hotel es para casos muy vulnerables, como mujeres embarazadas.

«El mayor regalo que nos podemos dar unos a otros es el amor», dijo el Papa Francisco en el campamento Moira. «A los cristianos nos gusta contar la historia del Buen Samaritano, un extraño que vio a un hombre necesitado e inmediatamente se detuvo para ayudarlo. Para nosotros, es una historia sobre la misericordia de Dios, dirigida a todos».

“As people of faith, we wish to join our voices on your behalf. Do not lose hope!” said Pope Francis.

«Como personas de fe, queremos unir nuestras voces en vuestro nombre. ¡No perdáis la esperanza!» les dijo el Papa a los refugiados en Lesbos. Foto: Caritas Hellas.

Para Afran, el refugiado sirio que se aloja con Caritas, la visita del Papa fue un símbolo de que no han sido olvidados. «La forma en que caminó entre los refugiados en el centro de detención, la forma en que les habló, nos dio tanta alegría».

Afran es oriundo de Kobane, en Siria. El Estado Islámico (ISIS) ha atacado la ciudad varias veces. «Ningún lugar es seguro», dijo. «La ciudad ha sido destruida. ISIS ha puesto bombas en las casas. Nosotros nos fuimos cuando los terroristas empezaron a matar gente: mujeres y niños».

Antes de la guerra, Afran era maestro. Tenía ingresos, estaba comprometido en matrimonio y vivía en una comunidad en donde dice que «cristianos, musulmanes, árabes y kurdos no usaban esas etiquetas. Simplemente éramos vecinos».

«Explotó un coche bomba. Yo fui arrojado al suelo. Desperté a los pocos segundos: había personas quemándose, había muertos por todos lados. 40 personas murieron en el ataque», dijo. «A mí me hirió la pierna. El hospital no tenía cirujanos que pudieran salvarla, así que los doctores me la amputaron».

Trató de cancelar su compromiso. «Le rogué varias veces que me dejara. Pero ella se rehusó. Habíamos soñado con un gran banquete de bodas, pero al final fue algo muy pequeño. Había combates en la ciudad».

Cuando ISIS lanzó una gran ofensiva, Afran y su familia huyeron a la frontera con Turquía.

«Mi hermano me llevó a cuestas todo el camino», dijo. «No es fácil decirle adiós a tu hogar, tu ciudad, tu país. Uno deja atrás recuerdos, pero ahora Kobane es sólo bombas, muerte e ISIS».

La familia vivió en Turquía durante más de un año. Afran pagó por una pierna artificial. Tuvieron un bebé.

«La vida en Turquía era muy dura. A veces vivíamos en una casa, a veces en tiendas de campaña en granjas. Si uno no trabajaba, no comía», dijo. «Mi esposa y mi hermana de 16 años tenían que trabajar en el campo de 4:00 a.m. a 8:00 p.m. Por 6€ al día. A veces ni siquiera les pagaban. Porque eres sirio, abusan de ti».

Dijo que no había futuro para su familia en Turquía. «Hay mucho racismo en contra de los kurdos. Estamos huyendo de la guerra. No nos sentíamos seguros», dijo. Decidieron emprender lo que él llamó «el viaje hacia la muerte» a Europa.

Afran and his family staying in the Caritas hotel on Lesbos. Credit: Patrick Nicholson/Caritas

Afran y su familia se alojan en el hotel de Caritas en Lesbos. Foto: Patrick Nicholson/Caritas

«Encontrar a un traficante de personas fue tan fácil como caminar por la calle», dijo. «Estuvimos en la playa 15 días esperando por el bote rumbo a Lesbos. Hacía frío y el bebé se enfermó y hubo que llevarlo al hospital. Yo estaba tan estresado que no podía comer.

A las 3:00 a.m. del 13 de marzo, nos subimos al pequeño bote rumbo a Lesbos con otras 60 personas. Subir a nuestro bebé de 7 meses al bote fue como enviar a tu hijo a la tumba».

Diez veces creyeron que se iban a ahogar. La guardia costera los recogió 4 horas después en el mar. «Desde el momento que llegamos conocimos a gente maravillosa. Los guardacostas, los cooperantes y la gente de Lesbos», dijo. «Por primera vez en mucho tiempo nos sentimos humanos».

Ahora ellos se alojan en el hotel de Caritas, esperando a que se tramite su solicitud de asilo. Reciben leche para el bebé, una habitación, ropa, comida y tratamiento médico.

La fecha indicada para el acuerdo entre la UE y Turquía era 7 días después de que ellos llegaron. «No sabíamos del plazo», dijo Afran. «Después de haber hecho ese viaje y que te deporten, sería como que la humanidad se reduzca a nada».
Leonar Meachim les enseña inglés a los sirios en el hotel de Caritas. Él es un voluntario que se mudó de Liverpool a Lesbos hace 30 años, ahí vive con su esposa griega.

«Cuando los botes empezaron a llegar el año pasado, empezamos con distribuciones ad hoc como voluntarios comunitarios», dijo. «Luego Caritas Hellas nos ayudó a organizar distribuciones regulares de bolsas de dormir y colchonetas.

También fuimos a las playas a repartir ropa y comida. La gente llegaba exhausta, hambrienta y confusa. Pasábamos tiempo con ellos. Un iraquí me dijo que es imposible imaginar lo que se siente que te extiendan una mano amiga tras la travesía que han realizado».

Pope Francis meets refugees at the Moria refugee camp on the island of Lesbos, Greece. Credit: CNS photo/Paul Haring

El papa Francisco recibe a los migrantes y refugiados en el campo de refugiados de Moria cerca del puerto de Mitilene, en la isla de Lesbos. Credit: CNS photo/Paul Haring

Él ha visto la crisis evolucionar desde que las comunidades griegas se unieron para ayudar, a los campamentos improvisados, hasta la ayuda organizada. «Tras la crisis económica, Grecia estaba perdida», dijo. «Ver ahora cómo el país se ha unido para ayudar a los refugiados, es ver que nos hemos reencontrado a nosotros mismos como nación».

Ahora, con el acuerdo entre la UE y Turquía, en los centros de detención «la gente está siendo canjeada: Un sirio aquí por otro en Turquía», dijo.

«Desde el principio uno los ve como como iguales. Han visto mucha tragedia. Los niños han visto cosas que ningún niño debería ver jamás. Han visto a miembros de su familia ser asesinados y abusados. Nadie emprende el viaje a menos que realmente tenga que hacerlo», dijo.

«Es difícil acercarse a alguien a quien uno no conoce y ofrecerle comida. Uno se acerca a ellos como seres humanos que son. Como cristianos, vemos a Jesús en el necesitado», dijo. «Mi vida ha cambiado para siempre. No es un sacrificio. Yo he sido enriquecido por el encuentro».

Tonia Patrikiadou, Directora de Campo de Caritas Hellas para el hotel operado por Caritas en Lesbos, dice que aún queda mucho por hacer. «El hotel sigue operando. Muchas personas están esperando ser reubicadas o que se les otorgue el asilo. Tomará mucho tiempo. El gran desafío es proporcionarles dinero para que puedan construir un futuro».

El Papa Francisco finalizó su visita ofreciendo un pasaje seguro a Italia a 12 sirios, la mitad de ellos niños, a bordo del avión papal. Citando a la Beata Madre Teresa, dijo: «Es una gota de agua en el océano. Pero después de esta gota, el océano no volverá a ser el mismo… Es un pequeño gesto. Pero estos pequeños gestos son los que todos los hombres y mujeres deben hacer para darle una a mano a los necesitados».

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