Ropa abrigada para Siria este invierno

El invierno en Siria puede ser severo. Las temperaturas se mantienen bajo cero por largos períodos. El frío llega a -11. La mayoría de personas no se pueden proteger. No tienen dinero para comprar ropa abrigada, estufas o colchas.  El creciente precio del combustible dificulta aún más la supervivencia.

Las familias han dejado de utilizar la calefacción centralizada en casa. Consume demasiado combustible. Es demasiado cara, incluso para la clase media. En su lugar, la gente utiliza calentadores pequeños. Estos utilizan gas o madera. Lo que sea para bajar costes. El problema es el humo y las enfermedades respiratorias en niños.

Walaa Al-Halabi, de 25 años, recibió un cupón de Caritas Siria.

Walaa Al-Halabi, de 25 años, recibió un cupón de Caritas Siria. Foto de Caritas Siria

Mounir, de Damasco, es uno de los proveedores de Caritas Siria. Él dijo: «dejamos de utilizar la calefacción centralizada en 2013. El combustible es muy caro, es inasequible. Utilizamos pequeños calentadores eléctricos si hay luz. Cuando cortan la luz, utilizamos un calentador de gas. Es demasiado pequeño para calentar todo el apartamento. Mi hija padece de asma. No es saludable».

En Siria hay 6,5 millones de personas que han sido forzadas a abandonar sus hogares por la guerra y se han tenido que ir a otras partes del país. Los combates continúan. Más personas están huyendo de sus hogares en Damasco, Hassakeh y Alepo. Huyen en pánico, sin nada. La ropa que llevan no será suficiente para soportar el frío.

Yusra es madre de cuatro niños menores de 6 años. Ella dijo: «Mis hijos no tienen ropa abrigada. Dejamos atrás todas nuestras pertenencias. Cuando huimos íbamos dejando maletas tiradas por el camino. Ya no las podíamos cargar. Estábamos demasiado cansados. «Llegamos a Damasco con lo que llevábamos puesto. Nada más».

Con los cupones de Caritas, Walaa compró zapatos nuevos para su hijo.

Con los cupones de Caritas, Walaa compró zapatos nuevos para su hijo. Foto de Caritas Siria

Las escuelas han dejado de utilizar la calefacción centralizada. Las familias envían a sus hijos envueltos en capas de ropa. Fadi es un niño de 10 años. Él dijo: «Normalmente me encanta la escuela, pero ahora está abarrotada. Somos 65 alumnos en un aula diminuta.

Lo que empeora la cosa es el frío. Todos llevan ropa gruesa.  Llevamos tanta ropa puesta encima que no cabemos en las sillas. Las niñas traen colchas. Mi cerebro deja de funcionar durante el invierno. Cuando vuelvo a casa, mi madre me tiene que volver a explicar la mayoría de las lecciones».

Algunas familias viven en parques. El invierno es cruel, especialmente con la lluvia y la nieve. Khadija es una madre con dos niños. Ella dijo: «Dejamos nuestra aldea en Ghouta hace unos meses. Mi familia y la de mi cuñada viven en un parque en Damasco. Era mejor que un albergue hacinado. En el albergue no teníamos privacidad, teníamos que compartir cosas íntimas con extraños.

A pesar de temperaturas de 45 grados en el verano, vivir en el jardín estaba bien. Ahora, con el invierno, no sabemos qué hacer. Hace unos días llovió. Todos permanecimos en los aseos del parque hasta que paró. Quizás volvamos a un albergue. No tenemos otra opción».

Caritas les dio cupones para ropa abrigada y zapatos para los niños a 500 familias en Damasco. Es parte de la ayuda que incluye atención médica, educación, albergue y orientación psicológica. Cada cupón se dividía en dos partes, una para ropa de invierno y la otra para zapatos.

Majida, de 45 años, madre de cuatro hijos.

Majida, de 45 años, madre de cuatro hijos. Foto de Caritas Syria

Majida tiene cuatro hijos. Ella dijo: «No se pueden imaginar la alegría que sentí cuando Caritas dijo les daría a mis niños ropa para el invierno. Fue un verdadero alivio. Los precios de la ropa son prohibitivos.  La ropa nueva para mis hijos era un sueño. Realmente necesitaban esta ayuda para poder ir todos los días a la escuela y para estar un poco abrigados en nuestro frío apartamento».

Con el sistema de cupones las familias podían escoger su propia ropa en diferentes tiendas. Walaa es una madre de tres niños.  Ella dijo: «Me preocupaba cómo iba a poder comprarles a mis hijos ropa nueva para el invierno. Ahora ya no me tengo que preocupar porque Caritas nos ha ofrecido ropa de invierno.

Mis hijos estaban muy contentos de poder escogerla. Fahed se vio abrumado cuando compró un suéter con la imagen de su personaje favorito de dibujos animados. Dijo que sería la envidia de su clase. Quisiera agradecerle a Caritas por haberles dados a mis hijos ropa abrigada y una gran alegría».

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