Los Obispos de Sudán del Sur: “Esta hambruna es obra del hombre”

Tras la declaración de la hambruna, en el Estado de Unidad (Sudán del Sur) esta semana, los Obispos católicos de dicho país han publicado una determinada carta pastoral, condenando la guerra civil en el país y etiquetando la hambruna como «obra del hombre».

Con un documento contundente, que responde a los terribles informes de las siete diócesis del país, los Obispos denuncian la violencia del gobierno y de la oposición, perpetrada contra la población civil: «El asesinato, la tortura y la violación, contra la población civil, son crímenes de guerra».

Los refugiados de Sudán del Sur reciben ayuda de Caritas en Uganda. Foto de Tommy Trenchard / Caritas

Los refugiados de Sudán del Sur reciben ayuda de Caritas en Uganda. Foto de Tommy Trenchard / Caritas

Respondiendo a la urgencia de la situación, el Papa Francisco ha expresado su deseo de visitar Sudán del Sur, a finales de este año. Mientras, los Obispos anuncian en su carta. «Queremos que el mundo oiga la verdadera situación en la que se encuentra nuestro pueblo. Nuestro país está atrapado en una crisis humanitaria: hambre, inseguridad y dificultades económicas. Nuestra gente está luchando, simplemente, por su supervivencia», dicen los Obispos.

Describiendo la destrucción de la «tierra calcinada», los obispos cuentan cómo «las personas fueron empujadas dentro de sus casas, para luego incendiarlas” y declaran que las atrocidades continúan, incluso después de muertos, ya que descargan los cadáveres en fosas sépticas, llenas de aguas residuales. «La gente vive con miedo», dijeron.

Mientras que la carestía está relacionada, en parte, con las escasas precipitaciones, en muchas zonas del país, son la violencia y una economía en drástico declive los factores que empujan a la población, que ya vivía al borde del abismo, hacia la hambruna, denuncia la carta.

Según publican y advierten las agencias internacionales de ayuda humanitaria, unas 100.000 personas corren el riesgo de morir de hambre, en Sudán del Sur, y otros 5 millones de personas – la gran mayoría de la población – pronto se enfrentará a una seria carestía: «Será una catástrofe humanitaria. No recuerdo haber visto nunca nada semejante. Es alarmante ver morir de hambre a la población, al inicio de una temporada de carestía. Ya que es sólo el comienzo», afirmó Gabriel Yai, director de Caritas Sudán del Sur.

«Hemos escuchado lo que Dios nos dice a través de ustedes y con sus sufrimientos… no han sido abandonados».

Desde 2013, en este país afligido y extremadamente militarizado, la guerra civil ha impedido a la población cosechar sus cultivos, además de obligarla a abandonar sus hogares. En la actualidad, hay casi 2 millones de desplazados, en Sudán del Sur, y 1,4 millones de refugiados en los países vecinos.

La logística de la distribución de la ayuda, en estas comunidades que sufren, es muy peligrosa, dice Gabriel Yai: «Debido a la escalada de los enfrentamientos, las agencias de ayuda se han visto obligadas a salir del país, dejando a las comunidades sin acceso a la alimentación. La seguridad es un problema enorme, debido a las bandas armadas».

Los Obispos de Sudán del Sur advierten que la Iglesia católica está siendo atacada por partidarios de la línea dura, dentro del gobierno, que: «No aceptan las iniciativas de paz de la Iglesia». Las parroquias han sido incendiadas y los sacerdotes, las religiosas y demás personal eclesial, acosados. Sin embargo, indica Gabriel Yai, la obra vital de la Iglesia, debe continuar: «Caritas tiene una buena red de líderes eclesiásticos, sacerdotes y líderes comunitarios, para llevar a cabo la distribución de la ayuda en estas comunidades. Podemos hacer más en el terreno».

Los obispos declaran su intención de reunirse, cara a cara, con el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, y con otros destacados dirigentes políticos y militares: «Con el mensaje de que necesitamos ver acciones, no queremos simplemente el diálogo porque sí. La comunidad internacional necesita ejercer más presiones sobre las partes en conflicto, con el fin de parar la lucha», observó Gabriel Yai, de Caritas.

Los obispos resumen su propuesta de unirse a las iglesias asociadas en el Consejo de Iglesias de Sudán del Sur, así como en los países vecinos, para reunirse con los líderes de Kenia, Uganda, Etiopía y Sudán, con la intención de apoyar el Plan de Acción para la Paz (APP, por sus siglas en inglés) del Consejo. La iniciativa también se basará en la influencia de los órganos católicos regionales y el Vaticano, a nivel internacional. Esta semana, el Papa Francisco ya exhortó a la acción por Sudán del Sur.

Los obispos concluyen con un mensaje de solidaridad con su pueblo: «Hemos escuchado lo que Dios nos dice a través de ustedes y con sus sufrimientos… no han sido abandonados».

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