Iniciativas interconfesionales para ayudar a los sirios

La guerra civil de Siria obligó a Maram y su familia a huir sin ninguna de sus pertenencias y, cinco años más tarde, todavía están sin hogar y aún no han regresado.

La seguridad ha mejorado en la capital, Damasco, y en ciudad natal de la familia, una de las aldeas contiguas, en la campiña de Guta, pero la situación humanitaria sigue siendo crítica, con condiciones invernales que están empeorando.

La familia ahora vive en la sala de máquinas de un ascensor vacío, de un edificio de apartamentos de Damasco.

Caritas is helping Mohamed, Mahmoud and Shahd and their parents who fled their home in Ghouta, Syria.

Mohamed, Mahmoud y Shahd – Guta, Siria.

“Siento que esta habitación es como un palacio cuando lo comparo con el jardín público donde hemos vivido durante tres años, o respecto a mi casa ahora destruida, en nuestro pueblo de Guta…”, Maram interrumpe su frase, incapaz de contener las lagrimas

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La familia de Maram se encuentra entre los 6,1 millones de desplazados internos del país. La guerra, ahora en su octavo año, es una de las peores catástrofes humanitarias de todos los tiempos. La mayoría de los expertos internacionales estiman que más de 500.000 personas han muerto en el conflicto.

Como la mayoría de los sirios, Maram, de 25 años, y su esposo, Ibrahim, todavía no pueden satisfacer las necesidades básicas de sus tres hijos y dependen de la ayuda humanitaria, que Caritas está ayudando a proporcionar.

La ONU estima que de los 22 millones de habitantes de Siria, 13,1 millones dependen de la ayuda dentro del país, con 5,6 millones de personas en seria necesidad.

Guta, el área de la ciudad natal de Maram, soportó lo que la ONU describió en un informe reciente como “el asedio más prolongado de la historia moderna”.

En abril de 2013, las fuerzas pro-gubernamentales rodearon el área, los habitantes fueron bombardeados y se les negó alimentos y medicinas.

Desde el comienzo de los disturbios en el país, el área de Guta ha sido escenario de interminables batallas y feroz violencia.

Maram e Ibrahim escaparon de la violencia con sus hijos, Mohamed, que ahora tiene ocho años, y Shahd, siete. Su hijo menor, Mahmoud, tiene dos años.

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Caritas is helping Maram who lives in an elevator engine room in Syria.

Sin poder llevarse nada de sus pertenencias, se dirigieron a Damasco y se refugiaron en un jardín público.

“Perdí toda la privacidad allí en el jardín”, dijo Maram. “La gente solía venir a mirarnos, como si estuvieran en el cine. La vida era muy difícil allí, especialmente con el frío, en invierno. Al menos ahora tengo una ventana y una puerta para cerrar”, añade.

Ibrahim trabaja como guardia de seguridad en el jardín y también realiza trabajos ocasionales para tratar de mantener a su familia.

Uno de sus compañeros de trabajo, que conocía la falta de vivienda de la familia de Ibrahim, le dijo que su familia podía quedarse en la sala de máquinas vacía del ascensor de su edificio.

Sin embargo, lo inquilinos han solicitado permiso para instalar un ascensor, y una vez que se lo concedan, Maram y su familia tendrán que irse.

“No sé qué va a pasar cuando concedan ese permiso. Estoy siempre preocupada pensando a dónde iremos a vivir después”, dice Maram.

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Guta podría ser una posible solución. En abril de 2018, después de una prolongada lucha contra los grupos armados, el ejército sirio tomó el control completo del área.

Desde entonces, casi 32.000 personas han regresado a sus áreas de origen en Guta, y unas 7.000 permanecen en los campamentos de desplazados internos.

Sin embargo, el conflicto dañó o destruyó las instalaciones públicas y privadas de Guta, incluyendo  hospitales, escuelas, sistemas de abastecimiento hídrico y alcantarillado, agricultura, transporte, vivienda e infraestructuras.

“Nuestra casa está totalmente destruida. Sólo la cocina sigue en pie ”, señala Maram. “La mayor parte de  nuestro pueblo está destruido y no tiene electricidad, ni agua. A pesar de todas las malas circunstancias, mis cuñados volvieron, pero para nosotros es imposible porque ya no tenemos casa allí”.

En Guta, las viviendas están abarrotadas, en sótanos insalubres, y tienen acceso muy limitado a productos y servicios básicos. El acceso a la educación sigue siendo un reto, ya que la mayoría de las escuelas necesitan rehabilitación y hay falta de atención médica y servicios de salud.

A medida que el invierno avanza, también aumentan las dificultades de la población y Caritas está aumentando su asistencia en el área.

En julio, Caritas llegó a Guta y, en cooperación con la organización benéfica islámica local Hifz Al Neema (que significa “Salvar la gracia”), distribuyó 1.480 canastas de alimentos, 1.000 paquetes de verduras frescas y 600 cajas de pañales.

En septiembre, Caritas proporcionó 1.240 kits de alimentos para familias, a través del mismo asociado, la cooperación subrayó la exitosa asociación interreligiosa que Caritas ha logrado en Guta.

 

See how Caritas has been helping in Syria, Iraq and neighbouring countries.

La organización ahora está planeando proporcionar asistencia para el invierno a las comunidades de Guta, principalmente en forma de ayuda con calefactores y mantas.

Caritas está completando una evaluación de necesidades, con el objetivo de diseñar una respuesta que sea beneficiosa para los desplazados internos, los retornados y las comunidades locales en Guta. Esta evaluación incluirá componentes de vivienda y educación que informarán los futuros programas.

“En un país donde diferentes comunidades religiosas solían vivir en armonía, el conflicto en curso ha creado tristeza y profundas divisiones en la mente de muchas personas. Sin embargo, la colaboración entre Caritas y una organización musulmana para brindar ayuda vital a estas personas, extremadamente vulnerables, es un poderoso mensaje de esperanza para el futuro de este país”, afirma Davide Bernocchi, asesor de Caritas sobre cooperación inter-confesional.

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Maram receives help from Caritas Syria and their inter faith partners

Maram receives help from Caritas Syria and their interfaith partners

Para continuar con su trabajo interreligioso, Caritas también está organizando una caminata solidaria hacia Guta, invitando a grupos de scouts cristianos a participar con los musulmanes del área “para romper el hielo”.

“La mayoría de los cristianos tienen la idea de que todas las personas de Guta son ‘terroristas’ y se negaron a ayudar. Queremos tratar de trabajar en ese aspecto”, indica Sandra Awad, de Caritas Siria.

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Para continuar con su trabajo interreligioso, Caritas también está organizando una caminata solidaria hacia Guta, invitando a grupos de scouts cristianos a participar con los musulmanes del área “para romper el hielo”.

“La mayoría de los cristianos tienen la idea de que todas las personas de Guta son ‘terroristas’ y se negaron a ayudar. Queremos tratar de trabajar en ese aspecto”, indica Sandra Awad, de Caritas Siria.

Damasco

Two of Maram's children play with a doll in their tiny elevator room apartment in Syria

En Damasco, Caritas está ayudando a 1.142 familias, incluida la de Maram, a través de un proyecto de vales abiertos diseñado para ayudar a las personas más necesitadas de la ciudad.

“Cuando recibí la llamada de Caritas ayer, me sentí muy feliz. Mis hijos comenzaron a saltar como si hubiéramos ganado la lotería “, dijo Maram. “Insistieron en ir conmigo al supermercado cuando les dije que quería usar el cupón. Estaban tan entusiasmados, porque allí pudieron elegir algunos dulces y galletas”.

Maram también pudo comprar pijamas de abrigo para que sus hijos pueda hacer frente al frío invernal. Pero lamentablemente, se perdieron, tal vez fueron robados en un autobús.

“Estaba muy deprimida porque mis hijos no tenían ropa de abrigo para el invierno”, explica Maram. “Al día siguiente, recibí una llamada de Caritas diciéndome que me darían un segundo cupón. Simplemente empecé a llorar y llorar. Con el apoyo de Caritas, siento que Dios todavía está con nosotros y que está a nuestro lado en los momentos difíciles en que vivimos ”.

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