Nos envían muerte y les devolvemos vida

Siria llega a un nefasto aniversario en marzo: ocho años de guerra civil. Después de medio millón de muertes y 11,6 millones de personas obligadas a abandonar sus casas, la nación está doblegada. ¿Cómo es la vida dentro de Siria ahora que la gente empieza a reconstruir sus vidas destrozadas?

“Nos envían muerte y les devolvemos vida…No arrojan odio y les ofrecemos amor a cambio”

Este es el mensaje de esperanza que ha mantenido al inspirador fraile franciscano y a nuestros equipos de Caritas en Siria mientras trabajaban en la presión del conflicto.

Esto viene del inspirador fraile franciscano, el Padre Ibrahim Ansabach, un amigo y colaborador de Caritas que permaneció con su gente de la parroquia de San Francisco en Alepo mientras que alrededor de ellos el setenta por ciento de la ciudad era bombardeado hasta el olvido

“Como Caritas, somos el corazón de la Iglesia católica en Siria”, dice Riad Ragi, jefe de nuestra red nacional. “No podemos ayudar a todas las personas con todo lo que necesitan, pero intentamos hacer todo lo que podemos. La demanda es verdaderamente enorme”.

El camino de la Cruz

Para la mayoría de las familias sirias, la pesadilla de los bombardeos y los disparos constantes ha terminado. El gobierno ha retomado el control de gran parte del país, excepto del último bastión de la oposición, alrededor de Idlib. Los que de algún modo han sobrevivido a los bombardeos y los francotiradores tienen ahora que sobrevivir a una paz incierta.

Mientras reparte paquetes de alimentos a las familias, el Padre Ibrahim resume el material y la crisis espiritual actual: “Hoy nos sentimos no solamente cristianos, sino sirios; sentimos que no estamos ni en el cielo ni en la tierra, sino en la Cruz. Todavía no vemos un futuro para nosotros y nuestras familias”.

Alepo es un desierto arruinado que llevará una generación reconstruir. Esta ciudad, en cuyo corazón estaba unos de los más legendarios bazares de la Ruta de la Seda, está ahora despojada de color, reducida a grises escombros de hormigón milla tras milla.

Con artefactos explosivos sin detonar que siguen esparcidos por la ciudad, solamente las calles principales son seguras, especialmente en las áreas del este que se llevaron la peor parte de los bombardeos. Naciones Unidas considera la situación demasiado peligrosa para que los refugiados vuelvan a casa. En toda Siria, tres de cada diez escuelas y la mitad de todos los centros de salud están cerrados. No obstante, Caritas está siendo presenciando un aumento significativo de los repatriados en Alepo y dentro de sus edificios eviscerados, 2,25 millones de personas necesitan ayuda humanitaria.

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“Tenemos que dar los primeros pasos”

Mientras que muchas agencias humanitarias se están retirando de la ciudad, Caritas Siria ha comenzado un proyecto para los próximos tres años de 4,1 millones de dólares, el cual llegará a 70 000 de los más vulnerables residentes de Alepo, directa e indirectamente.

El objetivo crucial es ayudar a las personas afectadas por el conflicto a reconstruir sus vidas con dignidad y autosuficiencia.

Como dice George Homis, un ingeniero que trabaja con el Padre Ibrahim: “No podemos quedarnos como estamos, tenemos que dar los primeros pasos. La gente de Alepo es muy activa, trabaja duro, es creativa, no es vaga. Ahora que los enfrentamientos han terminado volverá la vida”.

El doloroso proceso de recuperación ha empezado. “Hay una gran diferencia incluso en un año”, dice George Antoine, del equipo de Caritas.

“El mercado ya está abierto y la vida está regresando a Alepo poco a poco”.

Los precios, sin embargo, se han disparado: una familia necesita al menos ocho veces sus ingresos de antes de la guerra para cubrir necesidades básicas, pero el empleo es escaso.

“Caritas Alepo está proporcionando alimentos y apoyo psicológico, así como clases para los niños hasta que entren en la escuela, asistencia médica y ayudas para el alquiler. También suministramos tanques de agua y luego llevamos el agua”, explica George.

Caritas pretende que 800 hogares vuelvan a tener un empleo viable, financiando la recuperación de negocios arruinados y dando a las personas acceso a capacitación práctica y a ofertas de trabajo. Mientras tanto, se está ofreciendo una ayuda especial a las personas ancianas vulnerables. La supervivencia en Alepo es un gran reto, no importa lo mayor que seas.

Cómo se puede ayudar a Siria en crisis

Caritas está ayudando a las personas afectadas por el conflicto a reconstruir sus vidas con dignidad y autosuficiencia.

Conozcan a los supervivientes de Alepo

Amal

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Amal era muy pequeña en 2013, cuando perdió su pierna derecha en un ataque con mortero. Pero ahora tiene siete años y, como su madre dice, “Amal está ahora empezando a darse cuenta de lo que le ocurrió. Pregunta por qué es la única de sus amigos que tiene solo una pierna”.

Los otros niños no se parecen a Amal, pero quizás sus juguetes sí. “Cada vez que le doy una muñeca, ella le arranca una de las piernas”, dice Samar.

A pesar de todo, Amal dice que se siente feliz en Alepo, donde la familia se refugió huyendo de los ataques en Homs. “Después de que me pusieran la prótesis sentía que tenía una pierna normal”, cuenta ella. “Puedo llevar dos zapatos y no me siento diferente. Estoy bien aquí, tengo a toda mi familia y mis amigos y todos me quieren”.

Samar tiene un sincero mensaje para los seguidores de Caritas: “Solo les quiero decir gracias, gracias por su interés en nosotros y por su ayuda. Gracias a Dios por Caritas”.

Mustafa

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Mustafa no solo fue disparado en la pierna por un francotirador durante los enfrentamientos en Alepo, sino que hace dos años desarrolló además un problema cardiaco. Ahora, con 60 años, tiene dificultad para moverse y se preocupa por cuidar a su mujer y a sus hijas. Sus cuatro hijos están fuera con el ejército.

“Quiero ayudar a mis hijas, pero no puedo trabajar debido a mi salud”, explica. “La gente de mi edad… ¿qué puedo hacer para ganar dinero?”. En este momento, rompe a llorar.

Mustafa recibe alimentos básicos de Caritas, entre ellos arroz y aceite. “Esto ayuda”, dice, “pero no es suficiente”. “Afortunadamente”, afirma, “todas las personas de aquí son buena gente”.

Yorgo

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“Estoy orgulloso de trabajar aquí”, dice con entusiasmo Yorgo Saccal. Yorgo era un fabricante de muebles que se libró por poco de la muerte en dos ocasiones durante la guerra. Ahora trabaja con el Padre Ibrahim en la parroquia de San Francisco, reparte alimentos a las personas y las familias extremadamente pobres.

La parroquia tiene 50 proyectos diferentes en marcha y está parcialmente financiada por SCIAF (Caritas Escocia). El equipo de voluntarios del Padre Ibrahim se encarga de proporcionar alimentos, agua, medicamentos y combustible para la calefacción, así como de ayudar a reparar casas, apoyar a los pequeños negocios y visitar a los ancianos.

“En la guerra estaba muy perdido”, dice Yorgo. “Luego empecé aquí como voluntario. Mi vida cambió al cien por cien. El Padre Ibrahim es un santo. Se trata de ayudar. Cuando ayudas a alguien sientes alegría”.

Yorgo está ahora prometido para casarse y su boda está planeada para este verano. “Perdí la esperanza, pero he vuelto a encontrar mi fe. He encontrado paz dentro de mí mismo”.

LOS NIÑOS EN EL CONFLICTO

La terrible herida de Amal demuestra cómo la guerra ha afectado a los niños sirios. Todos los niños menores de ocho años no han conocido más vida que la guerra o el exilio. No hay cifras exactas de cuántos  miles de niños han resultado heridos y han muerto. Muchos supervivientes se encuentran en un estado de profundo trastorno psicológico que los ha hecho vulnerables e incapaces de desarrollarse.

Caritas dirige dos centros infantiles en Alepo en los que los niños son educados en un ambiente seguro y agradable, aprendiendo poco a poco a procesar el trauma de la guerra. Los niños usan marionetas como ayuda para hablar sobre experiencias difíciles. Entre los dos centros se prestará asistencia a 1120 niños a lo largo de 30 meses. Los maestros de Caritas también están dando clases de refuerzo de árabe, inglés y matemáticas a los alumnos que necesitan apoyo académico, llegando a 1760 en el curso de tres años.

ASISTENCIA
MÉDICA

Caritas le está dando a Mustafa los medicamentos que necesita para sus problemas de corazón como parte de un programa que tiene como objetivo ofrecer medicamentos fundamentales a 800 personas mayores en situación vulnerable, así como cirugía para salvar vidas a 3600 pacientes, a lo largo de tres años.

Los médicos y los equipos de Caritas realizan visitas a domicilio y les llevan personalmente medicamentos a aquellos que no pueden salir de casa. Además, hacen revisiones a los pacientes mayores que han sido operados y se coordinan con otras ONG para proporcionar muletas y sillas de ruedas. En una encuesta por muestreo a los pacientes, cada uno de ellos dijo que la asistencia había tenido un impacto positivo en sus familias

LAS HERIDAS ESCONDIDAS

Muchos sirios como Yorgo necesitan más que ayuda material. La interminable guerra ha dejado una población profundamente consternada por el dolor y el trauma, y ha empeorado gravemente los problemas comunes de la pobreza, la soledad y la precaria salud de la generación más anciana de Siria.

La Caritas de Alepo pone un énfasis especial en ayudar a las personas mayores para que salgan, hagan amigos y se diviertan. El equipo organiza regularmente encuentros en los que los residentes más mayores comen juntos y disfrutan con juegos, música y baile. El proyecto, destinado a llegar a 300 personas, ya está teniendo un impacto muy positivo en la salud mental y emocional de estas personas.

1,120niños ayudados por los centros de Cáritas
3600pacientes que recibieron cirugía para salvar vidas
300personas en el proyecto de salud mental

“Todos somos sirios”

“Todos somos sirios”, dice Hanan Bali, de nuestro equipo de Caritas Alepo, explicando cómo la labor de Caritas ha mejorado drásticamente las relaciones entre las comunidades cristiana y musulmana en su ciudad. Ella fue una de las primeras trabajadoras humanitarias que fue a la zona de Jabal Badro, Alepo, cuando cesaron los enfrentamientos.

“Todas las personas salieron de sus escondites para vernos”, recuerda. “Los musulmanes  quedaron asombrados cuando nos vieron trepando por los escombros de Jabal Badro para llegar hasta ellos. Nos preguntaron: ‘¿Sois cristianos? Deberíais estar ayudando a los cristianos, no a nosotros’. No creían que volveríamos”.

El equipo de Caritas volvió, y lo hizo con comida, ropa de abrigo y ofreciendo su amistad. “Los trabajadores le dijeron a la gente: ‘la Iglesia os ayudará’ y empezaron a confiar en nosotros. Nuestra relación es muy fuerte”, dice Hanan, quien ahora es una invitada bienvenida entre las familias musulmanas de Jamal Badro.

Ahora hay cuatro miembros musulmanes entre el personal de Caritas Alepo, y en Guta, justo al este de Damasco, Caritas Siria está trabajando mano a mano con una organización de ayuda musulmana para proporcionar alimentos, ropa y combustible de emergencia a los desplazados y los repatriados.

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5 MILLONES DE REFUGIADOS

6,6 MILLONES DE DESPLAZADOS INTERNOS

2,1 MILLONES DE NIÑOS FUERA DE LA ESCUELA

La red global de Caritas está presente en toda Siria, llegando en 2018 a 667 000 personas en situación de necesidad extrema.

Los proyectos abarca desde proporcionar alimentos y asistencia médica de emergencia hasta ayudar a reconstruir hogares y reactivar los medios de subsistencia.

A lo largo de los cuatro últimos años Caritas ha gastado 167 millones de dólares en Siria, además de apoyar a los refugiados en países vecinos, como Líbano o Jordania.

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«Gracias»

Ayudar a los civiles afectados por los ocho años de guerra ha sido una de nuestras mayores operaciones de socorro. En total, 28 organizaciones de Caritas están respondiendo en Siria e Irak y ayudando a los refugiados en los países vecinos. Estamos ayudando a 2,1 millones de personas al año por toda la región, gracias a la labor de 2100 trabajadores y 4100 voluntarios. No podríamos hacerlo sin todas las personas que contribuyen con sus donaciones, que hacen campaña y que rezan por nuestro trabajo en todo el mundo.

El fraile franciscano, el Padre Ibrahim, tiene este mensaje para la familia de Caritas en todo el mundo:

“Doy las gracias a Dios por todo lo que está haciendo en Alepo. Hace milagros cada día y podemos verlo, tocarlo, sentir su tierna presencia a través de nuestros muchos amigos. Le damos gracias a Dios y les damos las gracias a todos ustedes que están rezando por nosotros y ayudándonos”.

Cómo se puede ayudar a Siria en crisis

Caritas está trabajando por toda Siria, ofreciendo alimentos, asistencia sanitaria, alojamiento, trabajo y bienestar para los niños y las personas mayores.

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Escrito por Harriet Paterson. Entrevistas, fotos por Val Morgan/SCIAF y Caritas Syria