Esperanza desde Hong Kong en la lucha contra el COVID-19

Aun siendo una de las primeras localidades del mundo en ser azotada por el COVID-19 (coronavirus), Hong Kong está saliendo ya de la crisis, gracias a estrictas medidas de prevención en la propagación del virus.

Por Michelle Tsang, Caritas Hong Kong

Aunque hemos estados evitando completamente las agrupaciones, Caritas Hong Kong nunca ha cerrado sus puertas ni ha dejado de prestar los servicios necesarios, en el período que hemos pasado bloqueados por el COVID-19.

A primeros de marzo, los servicios públicos y el sector comercial de Hong Kong comenzaron a reanudar gradualmente sus actividades, tras la suspensión de finales de enero. El personal de Caritas ha vuelto a sus oficinas y está haciendo todo lo posible para acompañar a los necesitados, en esta crisis sin precedentes.

En estos momentos, estamos facilitando servicios mínimos urgentes. Eso incluye servicios a domicilio, 24 horas al día, para los necesitados, como ancianos y personas con trastorno mental.

Volunteers and staff of Caritas Hong Kong teach the communities who cannot afford or did not find the source to buy face masks how to sew cloth masks.

Los voluntarios y el personal de Caritas Hong Kong enseñan a las comunidades que no pueden pagar o no encontraron la fuente para comprar máscaras faciales cómo coser máscaras de tela. Foto de Caritas Hong Kong

Los miembros del personal de los servicios no urgentes están trabajando duro para movilizar a los voluntarios en las comunidades, con el fin de reunir y distribuir mascarillas, desinfectante de manos para los pobres y necesitados y otros productos que les ayuden a protegerse. Ver fotos.

Hemos tenido que suspender algunas actividades como: fiestas de cumpleaños en hogares de ancianos, clases de habilidades para niños y jóvenes y servicios de asistencia social para escolares.

Incluso cuando tuvimos que trabajar desde casa, para reducir la propagación del COVID-19, los miembros del personal utilizaban los medios de comunicación social (Facebook, Instagram, Whatsapp, etc.) y llamadas telefónicas para mantener un estrecho contacto con los vulnerables, promoviendo la prevención y enviando mensajes sobre salud.

También hemos usando videos contra la pandemia, que promovían una psicología positiva, etc. Hemos utilizado la tecnología para expresar nuestro amor y atención a las personas que estaban aisladas.

La población más pobre y vulnerable está siendo afectada de varias maneras. Las mascarillas y los desinfectantes siguen siendo caros, aunque la oferta está aumentando y los que no tienen internet para pedirlos o no saben cómo usarlos, tienen que hacer cola en la calle para comprarlos o conseguirlos gratis. Algunas personas reutilizan las mascarillas, para ahorrar dinero. Esto puede ser peligroso ya que atrapan el virus y la gente podría infectarse accidentalmente.

En febrero, Caritas Croacia envió 10.500 mascarillas a Caritas Hong Kong para mostrar su solidaridad y ayudar a proteger a las comunidades.

El Gobierno anima a los colegios a dar clases en línea, pero los alumnos de las familias que no tienen Internet en casa no pueden participar. Algunos alumnos se quedan solos en casa, ahora que sus padres pueden volver al trabajo. Los colegios cerraron a finales de enero. Se espera que vuelvan a abrir a primeros de abril.

Mucha gente, con empleos precarios, ahora ha perdido el trabajo. Esto está causando dificultades financieras. Caritas está ayudando a los necesitados a solicitar ayuda financiera en estos tiempos difíciles.

Volunteers from Caritas Hong Kong set up a project to design and sew cloth masks

Voluntarios de Caritas Hong Kong cosen máscaras de tela para personas necesitadas en respuesta a la falta de suministro. Foto de Caritas Hong Kong

Ahora, mucha gente prefiere quedarse en casa, después del trabajo y durante las jornadas festivas o los fines de semana, por lo que todavía se ve a poca gente por las calles, en los restaurantes y en los centros comerciales. La población de Hong Kong se ha comportado bien y ha seguido los consejos de las autoridades de usar mascarillas al salir y adoptar escrupulosas prácticas de higiene.

Es alentador ver la dedicación y el compromiso de nuestro personal, adoptando muchos enfoques prácticos que son elogiados por la comunidad. También es gratificante ver el trabajo de Caritas, que está muy arraigada en la comunidad local, ya que recibimos muchas donaciones, tanto en efectivo como en especie, de numerosos donantes, empresas y organizaciones que creen en nuestro trabajo.

Esperamos que, con el cierre de los puestos de control en las fronteras, las debidas medidas de cuarentena, la pronta identificación de casos sospechosos de infección, los suficientes artículos de protección y una buena higiene personal, estemos yendo por el buen camino para conseguir pronto el control contra el COVID-19.

Siento que es una bendición ver la unidad de la población de Hong Kong y la solidaridad de la familia Caritas en todo el mundo. Gracias a todos por su amor, cuidado y apoyo. Esta pandemia nos recuerda que somos realmente «Una sola familia humana, una sola casa común».

Hong Kong es una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, con 7 millones y medio de personas que viven en la isla.

El 16 de marzo, Hong Kong anunció que pondría a todos los visitantes extranjeros en 14 días de cuarentena. En esos momentos, se registraban en Hong Kong un total de 157 casos confirmados de COVID-19 y cuatro muertes.

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