Crisis en Irak







Su fuga es rápida. Tiene que serlo. Huyen en cuestión de minutos de los pueblos y ciudades en los que sus antepasados han vivido durante milenios.

Más de 1,2 millones de personas ha abandonado su hogar en Irak en 2014 desde en un levantamiento armado los extremistas musulmanes suníes, quienes se autodenominan Estado Islámico, tomaran las ciudades de Mosul, Sinjar, Anbar y la llanura de Nineveh.

Muchos de los que han huido pertenecen a minorías religiosas, como cristianos, yazidis y musulmanes chiitas, quienes han sido acosados por los extremistas.

Las posesiones que habían conseguido llevarse al marcharse les han sido quitadas después en los controles fronterizos. Cuando llegan a Erbil y Dohuk, en el Kurdistán iraquí, no tienen nada.

“Están desesperados”, dice Nabil Nissan, el Director Ejecutivo de Cáritas Irak. “Han perdido la esperanza de que la comunidad internacional actué lo suficientemente rápido para acabar con esta tragedia humanitaria”.

Obligados a vivir en iglesias o parques, con temperaturas de 45 °C, necesitan alimentos, refugio, agua, asistencia médica y todo lo relativo a necesidades básicas.

Las organizaciones de Caritas están trabajando a través de Cáritas Irak y de las parroquias locales para mandar ayuda a Erbil, Dohuk y Zakho, independientemente de su religión, etnia o tendencia política.

Caritas ha proporcionado alimentos, agua, ropa de cama y otros suministros básicos, apoyo educativo, asesoramiento psicológico y formación para la construcción de la paz.

“#CaritasIrak manda ayuda a las minorías iraquíes que huyen de la violencia…”

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