Europa sudoriental y el creciente aumento de los refugiados

Más de 4.000 de los registrados en Serbia son menores de edad no acompañados. Foto de Caritas Serbia

Más de 4.000 de los registrados en Serbia son menores de edad no acompañados. Foto de Caritas Serbia

La última parada del viaje de Lina, de Irak a la Unión Europea, es la parada de autobús en Belgrado, capital de Serbia. El viaje comenzó hace tres semanas. Su familia viajó en avión desde Bagdad a Turquía, por barco a Grecia, en tren a Macedonia y luego cruzó a pie la frontera a Serbia para viajar a la capital. Su esperanza es llegar a Alemania.

Su historia nos está resultando ya demasiado familiar. Los conflictos, la pobreza y la persecución, en el Medio Oriente, Asia y África, han registrado un marcado incremento, en 2015, en el flujo de refugiados y migrantes económicos a la Unión Europea, a través de la ruta de Turquía, Grecia, Macedonia y Serbia.

Algunos funcionarios calculan que miles de personas están llegando cotidianamente a Serbia. Es difícil dar un número exacto. La mayoría de los recién llegados no quieren quedarse en Serbia. La agencia de refugiados de la ONU, el ACNUR, dice que hasta ahora más de 66.000 personas han solicitado asilo en Serbia, de las cuales 4.000 eran menores no acompañados.

En Presevo, una ciudad fronteriza cerca de Macedonia, el gobierno serbio ha convertido un edificio abandonado en un centro de acogida. Allí se pueden albergar unas 350 personas, en tiendas de campaña, pero las necesidades son mucho mayores.

Caritas está proporcionando alimentos y mejoras a la higiene, en el centro de Presevo, a través de organizaciones asociadas locales, con el apoyo de Caritas Luxemburgo y Caritas Austria. Los refugiados y migrantes reciben alimentos, paquetes de artículos de higiene, duchas y retretes móviles.

Muchos migrantes y refugiados están durmiendo en los bosques, parques y lugares públicos. Al principio eran en su mayoría hombres, pero ahora hay también mujeres y niños.

LinaJourney

Beyan es otra recién llegada. Ella está en un parque de Belgrado. Al igual que la mayoría de los que vienen a Serbia, ella es siria y es una de los más de 4 millones de personas obligadas a huir de un país que lleva cinco años de guerra civil.

Sus compatriotas se han quedado, en su mayoría, en la región, pero ahora Líbano, Turquía y Jordania, ya no tienen más espacio para refugiados. Mientras no se ve el final de los combates y no hay perspectivas de volver a casa, los sirios están apostando por tomar el viaje más peligroso y caro hacia Europa.

Por el momento, Beyan está esperando un autobús para norte, con el fin de llegar a la frontera húngara, pero todos los autobuses están llenos. El objetivo es llegar a algún lugar como Horgos, una ciudad fronteriza, que ahora parece más bien a un campamento de refugiados.

A partir de ahí, Beyan puede tratar de cruzar la frontera desde fuera de la UE, Serbia, a Hungría, en la UE. Muchos intentan cruzar a Hungría, por los campos. Si los encuentran, la policía húngara los mandará de vuelta a Serbia. Una vez en el espacio de Schengen, es posible viajar a otros países de la UE.

Hungría está construyendo un muro, que espera terminar a finales de agosto, para reducir el número de personas que cruzan ilegalmente la frontera, de 175 kilómetros. Al mismo tiempo, Alemania ha anunciado un endurecimiento de su política de asilo.

Eso dará lugar a períodos de estancia en Serbia mucho más largos, un país que ya lucha contra la pobreza. Los migrantes y refugiados necesitan un refugio antes de que llegue el tiempo más frío, en otoño, además de agua potable, alimentos para bebés y protección.

Caritas Serbia está dispuesta a responder, cuando haya un plan de acción, por parte del gobierno serbio. La respuesta será con las dos diócesis que cubren los puntos de entrada y salida: Caritas Belgrado y Caritas Subotica, respectivamente.

CRS, uno de los miembros de Caritas de Estados Unidos, está trabajando con la diócesis local, con personal de Caritas, así como la Iglesia Ortodoxa, el ACNUR y otros asociados locales, para apoyar la ayuda alimentaria, asistencia médica, higiene, refugio, artículos no alimentarios, asistencia jurídica y asesoramiento para cientos de refugiados y migrantes.

Caritas Luxemburgo también está facilitando detergentes y material de protección, con el fin de mejorar las condiciones de higiene, en todos los centros de acogida.

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