Tras visita a Grecia, el Cardenal Tagle pide solidaridad con los refugiados

El Cardenal Tagle participa en una de las distribuciones de ayuda de Caritas a los refugiados y migrantes en un cruce fronterizo en Grecia. Paul Haring/CNS/Caritas

El Cardenal Tagle participa en una de las distribuciones de ayuda de Caritas a los refugiados y migrantes en un cruce fronterizo en Grecia. Paul Haring/CNS/Caritas

«Todos han visto las imágenes en la televisión, sin embargo, sigue siendo un choque presenciar de primera mano la crisis de refugiados», dijo el Cardenal Antonio Louis Tagle de Manila, tras una visita realizada con Caritas a un campamento transitorio para migrantes y refugiados en Idomeni, en la frontera de Grecia con la ex-República Yugoslava de Macedonia el 19 de octubre.

«Uno ve la confusión, el cansancio y el temor en sus rostros», dijo el Cardinal Tagle, Presidente de Caritas Internationalis. «Muchos están llegando porque huyen de guerras que ellos no iniciaron y que no entienden. Sin duda podemos hacer más por ellos. Sin duda las naciones se pueden unir para paliar este sufrimiento».

Más de 600.000 personas han cruzado el Mediterráneo en 2015, 90 por ciento huyendo de países como Siria, Afganistán e Irak, cuya situación está creando flujos de refugiados. Dos tercios cruzan por mar desde Turquía a una de las islas griegas del este, luego viajan por transbordador a Atenas y en autobús hasta la frontera.

Media docena de autobuses llegan cada mañana y cada tarde a Idomeni, una pequeña aldea de 120 habitantes a los que ahora se suman otros 5.000 rostros que cambian constantemente día a día. La mayoría son sirios. Ha habido un flujo constante de personas abandonando el país como consecuencia de 5 años de una guerra que cada día se vuelve más complicada y más sangrienta.

«¿Por qué cree que me fui?», dijo Mohammed, un ingeniero eléctrico de veintitantos años originario de Damasco, en un inglés perfecto, mientras hace cola para recibir un paquete de víveres de Caritas. «Terminé mis estudios. No quiero ser reclutado. No quiero morir en la guerra. Mi futuro está al otro lado de esos vías ferroviarias».

Amin huyó del conflicto y la pobreza en Sudán hace 17 años. Se fue a Siria en donde se casó con Sambra. Sin embargo, la guerra lo volvió a atrapar. Huyeron a Turquía. Tres de sus cuatro hijos nacieron en Siria. El último nació hace siete días, el 13 de octubre, en la isla griega de Samos. «No podía trabajar en Turquía. Los hospitales cuestan dinero. Así que nos fuimos», dijo.

El cruce fronterizo de Idomeni a principios de la crisis (Foto de Arie Kievit/Cordaid) y a finales de octubre con las operaciones de socorro ya en marcha (Paul Haring/CNS/Caritas)

El cruce fronterizo de Idomeni a principios de la crisis (Foto de Arie Kievit/Cordaid) y a finales de octubre con las operaciones de socorro ya en marcha (Paul Haring/CNS/Caritas)

Los voluntarios de Caritas Grecia (conocida localmente como Caritas Hellas) reparten víveres y agua para los refugiados y migrantes. «Es una labor agotadora», dijo Sous Issam, voluntario de Caritas en Tesalónica. «No hay descanso. El flujo de gente es constante. Pero estamos haciendo lo que podemos para ayudar».

Los refugiados y los migrantes permanecen en Idomeni durante el tiempo que sea necesario para que la policía les permita cruzar de forma segura las vías ferroviarias que marcan la frontera con Macedonia, para continuar hacia Serbia, Croacia y Eslovenia, hasta llegar a su destino final: Alemania, Bélgica o Suecia.

«En septiembre, la gente simplemente dormía en las vías ferroviarias. No había tiendas de campaña, atención médica o aseos, había muy poca ayuda organizada», dijo Sous Issam. Además de distribuir alimentos y agua, Caritas también ha construido 40 aseos y cinco duchas.

«Ahora es mucho mejor. Los refugiados llegan, reciben algo de comer, ropa para los niños, un lugar para ir al baño y ducharse e información para continuar con su trayecto. Está bien organizado», dijo. «Nuestro siguiente desafío es el invierno y el mal tiempo que se avecina».

En una entrevista con el Servicio Católico de Noticias, el Cardenal Tagle dijo: «Para este proyecto, Caritas Hellas cuenta únicamente con una persona asalariada. El resto son voluntarios que se turnan para servir comida, organizar las donaciones de ropa y venir aquí para pasar el día o la noche con los refugiados – eso es Caritas.

Sí, Caritas Hellas es beneficiaria de mucha buena voluntad y donaciones de otras partes del mundo. A final de cuentas, sin las personas, sin el espíritu de voluntariado, sin este ADN por los refugiados que late dentro de mí y me dice: ‘ve y sírveles, son hermanos y hermanas’ Caritas, como institución, no sobreviviría.

Caritas es Caritas por esas personas que dan de sí mismas».

Caritas Grecia ofrece víveres, agua y aseos para los refugiados y migrantes en el cruce fronterizo de Idomeni en Grecia. Paul Haring/CNS/Caritas

Caritas Grecia ofrece víveres, agua y aseos para los refugiados y migrantes en el cruce fronterizo de Idomeni en Grecia. Paul Haring/CNS/Caritas

El Papa Francisco alentó al Cardenal Tagle, que actualmente se encuentra en Roma como uno de los presidentes del Sínodo sobre la Familia, a que hiciera una pausa en el proceso para ir a ver cómo está evolucionando la crisis.

El Cardenal Tagle ha presenciado emergencias previamente. «Tras el tifón Haiyan en las Filipinas, hace dos años, la gente estaba en una situación desesperada, pero confiaban en poder reconstruir sus hogares», dijo. «Pero los refugiados a quienes conocí no tienen la misma esperanza. Llegan sin nada más que lo que pueden cargar a sus espaldas y sus familias. Su única riqueza es su familia. Es por el futuro de su familia que han emprendido este arduo y peligroso viaje».

Hablando con Radio Vaticano, el Cardenal Tagle dijo: «Uno ve a los padres cuidar a sus hijos y a los niños sonreír inocentemente, sin saber qué ocurre y encontrando consuelo en los brazos de sus padres – rompe el corazón.

Conflictos, pobreza y contrabando de seres humanos no son ajenos a las familias, las han golpeado justo en su esencia. Esperamos que los ojos del mundo salven a la familia y vean las nefastas consecuencias de políticas fallidas, iniciativas de paz fracasadas, del uso de armas y la falta de respeto por personas diferentes a nosotros por su cultura y su religión.

Lo que realmente se destruye es la inocencia de la familia».

Luego de ver a un padre y una hija rezar juntos en el campamento, en un momento de «amor puro y limpio», dijo el Cardenal Tagle, «esperamos que todo el mundo trabajará por la paz, la igualdad y la humanidad por el bien de estas familias».

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