Una familia Caritas en el campamento de Mahama, Ruanda

El campamento de Mahama se extiende hasta perderse de vista. Unas de 50 000 personas viven aquí. Todos ellas refugiadas tras huir de Burundi, en los últimos meses. Se suceden las tiendas de campaña. Se suceden las vidas. Se suceden las historias: «Si Caritas no hubiera estado allí, ahora estaríamos muertos», «Si Caritas se va, moriremos, sólo Caritas cuida de nosotros». Si las palabras que escucho a mi alrededor parecen un poco desproporcionadas, también los son la reiterada evocación tanto la necesidad de la asistencia facilitada por Caritas Ruanda, como al reconocimiento de los beneficiarios por el proyecto en marcha en los últimos meses.

Desde el inicio de la crisis de Burundi, en abril de 2015, miles de burundeses abandonaron su país para dirigirse a los países vecinos, incluyendo Ruanda. En este inmenso campamento, Caritas Ruanda decidió poner en marcha un proyecto de emergencia para servir a las personas más vulnerables.

El campamento de Mahama

El campamento de Mahama. Foto por Caritas

¿Cuáles son estos más vulnerables entre los vulnerables y a quienes Caritas Ruanda ayuda desde hace más de un año, mediante un programa de nutrición? Son personas con discapacidad, muy ancianas, enfermos crónicos, mujeres lactantes. Porque además de estar fuera de su país, sin recursos, apiñadas en un campamento, se enfrentan a problemas de salud y reciben una nutrición básica, sin tener en cuenta sus necesidades específicas. La ayuda humanitaria general no puede entrar en detalles. Pero Caritas, a menor escala, si puede hacerlo: son casi 5 000 personas las que reciben asistencia alimentaria mensualmente, adaptada a sus necesidades particulares y sus condiciones de salud.

Y algunas de estas personas están aquí, se han reunido ante mí, rodeadas por los numerosos voluntarios del proyecto Burundi. Como una gran familia reunida aquí, en nombre de Caritas, que significa hoy realmente «amor». Algunos ya conocían a Caritas, por su trabajo en Burundi, otros la han descubierto en el campamento. Bajo la carpa, a continuación, tiene lugar una «reunión familiar» para discutir del proyecto, su satisfacción, sus necesidades, deseos e ideas. Habla una mujer joven con discapacidad. Le da las gracias a Caritas y dice temer que un día la organización deje de estar allí con ellos. Por ese motivo, a ella le gustaría que Caritas organizara pequeños grupos de autoayuda, proyectos pequeños, para una acción sostenible que puede empoderarles. Una petición sencilla. No se necesitan muchos fondos, ni proyectos complejos para su organización.

Responder a las necesidades claramente expresadas por los mismos beneficiarios. Porque ellos saben mejor que nosotros lo que Caritas Ruanda está tratando de hacer. Ahora, se ha puesto en marcha un nuevo proyecto, teniendo en cuenta estos nuevos requisitos.

El clima de inestabilidad e inseguridad continúa en Burundi y el número total de refugiados burundeses registrados en Ruanda no ha dejado de aumentar de forma constante, desde marzo de 2015. Ahora son 74 000, según el MIDIMAR (Ministerio de Gestión de Desastres y Asuntos de Refugiados) divididos entre el campamento de Mahama y varias áreas urbanas. También Caritas Ruanda ha decidido continuar su intervención en el campo de Mahama por otro año.

Una familia Caritas en el campamento de Mahama, Ruanda

Mujeres en periodo de lactancia recibirán suplementos diarios, según sus necesidades específicas. Foto por Caritas

La acción de Caritas responde a la continuidad del proyecto inicial de nutrición, que va más allá de la ayuda de emergencia y en un plazo más largo, para ayudar a los refugiados a hacer frente a una situación en el campamento que parece ser que continuará. El proyecto actual, lanzado en mayo de 2016, tiene como objetivo proporcionar asistencia para la nutrición a más de 5 000 personas vulnerables, incluyendo a 3 000 mujeres en periodo de lactancia, 1 200 personas mayores de 60 años, 520 personas con movilidad reducida, 780 enfermos crónicos o que viven con el VIH/SIDA. Todas estas personas recibirán suplementos diarios, según sus necesidades específicas, por un año.

Por otra parte, 500 personas estarán acompañadas, en el marco de apoyo psicosocial, durante el mismo período. Por último, la formación, se crearán actividades de generación de ingresos, así como de promoción de paz. Al igual que en proyectos anteriores, dicho programa en marcha, en coordinación con otras agencias que operan en el campamento, bajo el MIDIMAR y el ACNUR.

Los beneficiarios, que estaban preocupados por la continuidad de Caritas, pueden estar seguros de que Caritas Ruanda ha hecho planes para acompañarlos y aliviar su sufrimientos, durante mucho tiempo. Mientras sigan allí. El regreso de los refugiados no es factible hoy en día y, para muchos, el exilio durará todavía algunos años.

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