Cientos de pueblos inundados en Pakistán

El equipo de evaluación de Cáritas Pakistán mide los daños causados por las inundaciones. Foto: Kamran Chaudhry/Cáritas Pakistán

El equipo de evaluación de Cáritas Pakistán mide los daños causados por las inundaciones. Foto: Kamran Chaudhry/Cáritas Pakistán

Las lluvias más intensas de los últimos 50 años han provocado inundaciones repentinas en las provincias de Azad Jammu y Cachemira y Punjab, en Pakistán. Mientras el caos provocado por las inundaciones sigue presente debido a las nuevas previsiones de lluvia, los trabajadores de Cáritas Pakistán visitan diversas diócesis para evaluar el actual estado de emergencia.

Las aguas de las inundaciones se han tragado alrededor de 1300 pueblos, y con ellos el ganado y las cosechas. Más de 200 personas han muerto y cientos miles se han visto bloqueadas desde que fuertes lluvias monzónicas golpearon el norte de la India y Pakistán, haciendo que se desbordaran los ríos Chenab, Jhelum y Sutlej.

Evaluar la situación de las inundaciones es siempre arriesgado pero los riesgos aumentan cuando hay que hacerlo bajo una incesante lluvia. Esto es lo que ocurrió cuando el 5 de septiembre emprendimos el viaje de cuatro horas hacia el distrito de Narowal bajo un gran chaparrón.

Solo vehículos 4×4 podían pasar por carreteras convertidas en lagos. Las calzadas habían desaparecido completamente bajo un agua que llegaba a la altura de la rodilla. Las cañerías bajo puentes recientemente construidos habían estallado haciendo salir montañas de agua que invadían el tráfico. Saqué fotos de un rickshaw que llevaba niños a la escuela y que había quedado bloqueado cerca de un árbol caído, de gente con bolsas de plástico y de personas tirando de sus motos averiadas.

Luchando para hacer frente a las inundaciones en Azad Jammu y Cachemira, en Paquistán. Foto: Kamran Chaudhry/Cáritas Pakistán

Luchando para hacer frente a las inundaciones en Azad Jammu y Cachemira, en Paquistán. Foto: Kamran Chaudhry/Cáritas Pakistán

Incluso el Viejo río Ravi, que normalmente está seco durante la mayor parte del año, se desbordó. Fuera de la ciudad únicamente pude ver olas de agua cubriendo tierras agrícolas.

Los fuertes vientos y los intensos aguaceros también han afectado a los refugios construidos por Cáritas Pakistán Lahore para las personas afectadas por las inundaciones que se produjeron en 2012.

Los residentes han retirado sus camas y otros artículos del hogar de las habitaciones húmedas pues el agua caló las paredes recién construidas. “Hace cinco días que estamos atrapados aquí dentro”, me dijo una mujer. Visitamos tres pueblos – uno de ellos con cuatro casas dañadas – y fotografiamos varios establos embarrados que se habían derrumbado.

Hanjli Mehtab Pur

Hanjli Mehtab Pur se sitúa a orillas de Nullah Deg, de donde salen a chorros 37000 metros cúbicos de agua por segundo.

La mezquita principal de Hanjli Mehtab Pur ha lanzado un llamamiento pidiendo almuecines voluntarios después de que cuatro casas hayan sido dañadas por lluvias tormentosas. “Siete hombres han acordado dirigir maratones de adhân para pedir protección contra el duro monzón. Cada uno de ellos dirigirá la oración durante siete horas”, explica Sharakat Ali, jefe del Comité de Gestión de Catástrofes (DMC) de Hanjli Mehtab Pur, a nuestro equipo de Cáritas Pakistán durante una reunión.

Las familias lo han perdido todo tras las inundaciones que han cubierto de agua cientos de pueblos. Fuente: Kamran Chaudhry/Cáritas Pakistán

Las familias lo han perdido todo tras las inundaciones que han cubierto de agua cientos de pueblos. Fuente: Kamran Chaudhry/Cáritas Pakistán

Mientras que todo el mundo llegó empapado a la reunión de Cáritas, Ali apareció con un impermeable amarillo que había recibido junto con otro material de seguridad. El DMC, compuesto por 8 miembros, ha motivado a 16 voluntarios desde su formación en 2012 y las sesiones de creación de conciencia ofrecidas por Cáritas Pakistán Lahore son ahora para ellos de practica utilidad.

“Nos reunimos el segundo día después de que se pronosticaran las inundaciones. Hemos guiado a otros habitantes hacia lugares seguros y rutas de evacuación. También ha habido personas que han ido a las mezquitas para anunciar próximas alertas”, explica.

“Los establos de ganado se han derrumbado y la gente está preocupada por proteger su fuente de leche y de ingresos. La fiebre se ha extendido en medio de un aguacero interminable pero estamos tratando a los habitantes con kits de medicamentos proporcionados por Cáritas”.

Viaje de vuelta

Emprendimos nuestro viaje de vuelta bajo la oscuridad y con el temporal azotando nuestro vehículo. El conductor no podía sobrepasar los 20 km/h porque cuando lo intentaba el barro salpicaba hasta casi 3 metros y cubría el cristal del parabrisas.

Cientos de pueblos se han inundado en Pakistán. Foto:Kamran Chaudhry/Cáritas Pakistán

Cientos de pueblos se han inundado en Pakistán. Foto:Kamran Chaudhry/Cáritas Pakistán

No podíamos hacer otra cosa que no fuera ocuparnos en discusiones y esperar poder volver a casa pronto. La lluvia por fin se transformó en leve llovizna a las 21:00, cuando estábamos cerca de las luces amarillas de la zona de peaje de Lahore.

Odio los veranos húmedos pero este viaje me ha enseñado la importancia de un día soleado. Para todos los damnificados por las inundaciones en Pakistán y en la India, comparto la alianza del arcoíris que Dios hizo con Noé: “Establezco mi alianza con vosotros, y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra”. (Génesis 9:11)

Cáritas Pakistán ya está repartiendo kits de “artículos no alimentarios” a las familias afectadas en las diócesis de Lahore y Rawalpindi, mientras que evalúa cómo puede dar una mayor respuesta.

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