La COVID-19 provoca mayor explotación de los más vulnerables.


En el Día Mundial contra la Trata de Personas, Caritas Internationalis y COATNET exigen medidas urgentes.

En el Día Mundial contra la Trata de Personas, Caritas Internationalis y COATNET* exhortan a los gobiernos a intensificar los esfuerzos para identificar a las víctimas de la trata y la explotación, cuyo número aumenta de forma preocupante debido a la pandemia de la COVID-19.

El Secretario General de Caritas Internationalis, Aloysius John, afirma que: «En estos momentos de la COVID-19, denunciamos una realidad preocupante para las personas vulnerables y el aumento del riesgo de la trata. La atención centrada en la pandemia no debe impedirnos cuidar de las personas más vulnerables a la trata y la explotación. Y esto es lo que las organizaciones locales miembros de Caritas y COATNET están haciendo en todo el mundo, junto con otras organizaciones de la sociedad civil, proporcionando las tan necesarias redes de seguridad para las víctimas de este terrible delito, incluso durante la pandemia, y acompañándolas en sus dificultades, ofreciéndoles ayuda material, médica, legal y psicológica».

COVID-19 and human trafficking

Foto de Secours Catholique Caritas France

La confederación católica, con 162 organizaciones miembros, y la red cristiana contra la trata de personas dicen que la pandemia mundial ha centrado la atención de los gobiernos en la salud, pero al mismo tiempo no se prestó suficiente atención a los daños colaterales de la pandemia en curso, especialmente en los migrantes y los trabajadores sin contrato, que ahora están más expuestos a la trata y la explotación. Caritas Internationalis y COATNET también piden que se adopten medidas urgentes y específicas, de apoyo a los trabajadores de los sectores ilegales, como el trabajo doméstico, el sector agrícola y la construcción, donde se encuentran los trabajadores más vulnerables (es decir, los migrantes indocumentados).

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), actualmente hay más de 40 millones de personas en el mundo que son víctimas de la trata y la explotación de seres humanos. Una situación ya crítica, que la actual crisis sanitaria ha agravado, debido a la falta de vivienda e inseguridad laboral derivada de las medidas gubernamentales para contener la propagación de la COVID-19.

La falta de libertad de circulación, causada por el confinamiento y las restricciones en los desplazamientos, significa que las víctimas de la trata de personas en muchos países tienen menos posibilidades de escapar y encontrar ayuda, cuando están retenidas contra su voluntad. Entre ellas, hay muchas víctimas de la trata con fines de explotación sexual. Los trabajadores domésticos se enfrentan a mayores riesgos económicos, y también físicos y psicológicos, ya que están aún más aislados en la sociedad durante la pandemia. Gabriel Hatti, presidente de la oficina regional de Caritas Oriente Medio y Norte de África, también destaca la difícil situación que viven en el Líbano y otros países de Oriente Medio: «Muchos filipinos y otros trabajadores extranjeros están intentado regresar a sus hogares, tras perder su trabajo a causa de la pandemia por la COVID-19 y la actual crisis económica. Ahora hacen cola frente a sus embajadas, sin ninguna protección social material o psicológica y muchos de ellos ni siquiera tienen un estatus legal».

Las medidas restrictivas de la circulación también significan que es más difícil para las asociaciones y las autoridades identificar los casos de trata y explotación.

Photo by Secours Catholique Caritas France

Foto de Secours Catholique Caritas France

Otros riesgos citados son el aumento de la violencia contra los menores y el hecho de que los niños caigan en la explotación vía internet, si son educados en el hogar, en familias con poca supervisión por parte de los padres. Por ejemplo, en un determinado momento, durante el confinamiento en la India, se denunciaron a las autoridades 92.000 casos de abuso de menores, en el curso de sólo 11 días. Los niños de familias económicamente vulnerables también pueden verse obligados a mendigar en las calles, con lo que corren un alto riesgo de ser explotados.

«Las víctimas de la trata de personas necesitan atención inmediata. En estos tiempos de la COVID-19, Caritas Internationalis y COATNET exhortan a los gobiernos para que ofrezcan acceso a la justicia y servicios básicos, en particular a los refugios y líneas telefónicas de urgencias, y también a que establezcan medidas urgentes y específicas para apoyar a los trabajadores de los sectores no regulados. También pedimos a las instituciones y organizaciones de la sociedad civil que protejan a los menores de los abusos y la explotación, también a través de Internet y los nuevos medios de comunicación, y pedimos a todas las personas que estén atentas y denuncien los casos de trata y explotación de seres humanos», ha añadido Aloysius John.

*COATNET es un red de 46 organizaciones cristianas comprometidas en la lucha contra la trata de personas. Es un organismo internacional que incluye a Caritas y otras instituciones de la Iglesia católica, como Conferencias Episcopales, congregaciones religiosas y agencias de otras denominaciones cristianas. La red ofrece a sus miembros oportunidades para intercambiar conocimientos y experiencias, así como para desarrollar acciones conjuntas e incidencia en nombre de sus miembros. www.coatnet.org

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